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DOMUND 2021: Misiones recuerda la colaboración económica es más necesaria que nunca desde la Covid-19

Rueda de Prensa del Domund 2021RUEDA DE PRENSA DOMUND 2021 “CUENTA LO QUE HAS VISTO Y OÍDO”

La Diócesis de Coria-Cáceres se une este domingo 24 de octubre de 2021 a la celebración de la Iglesia universal del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), que este año se vive bajo el lema: “CUENTA LO QUE HAS VISTO Y OÍDO”, para rezar y ayudar a la actividad misionera de la Iglesia católica. El Domund (DOmingo MUNDial de las misiones) es el día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones. Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, el “mes de las misiones”.

En el Domund se recuerda la implicación de todos los cristianos en la misión de la Iglesia. Se celebra siempre el tercer domingo de octubre y cuenta con tres objetivos: el primero es la oración, explicaba el administrador Diocesano D. Diego Zambrano: «rezar por todos los misioneros y todos los que han salido a dar a conocer a Jesús, toda la comunidad diocesana reza por quien da su vida por los demás». El segundo es compromiso de cada cristiano. «Todos somos misioneros y estamos llamados a dar a conocer la Buena Noticia, lo que hemos visto y oído, los cristianos nos hemos encontrado con Jesús y queremos darlo a conocer. Tenemos que ser misioneros en nuestros ambientes, ese encuentro con Jesús, con una persona viva que ha cambiado nuestra vida. Es “algo apasionante”», sentencia el administrador diocesano.

Por último, el tercer objetivo es el de contribuir y ayudar. «El aporte económico es necesario porque queremos ayudar a llevar a cabo tantos proyectos para el desarrollo humano y también la evangelización», apostilla Zambrano.

CÓMO SE PUEDE COLABORAR: ORACIÓN, TIEMPO Y DINERO

El delegado de misiones, Jesús Luis Viñas, recuerda que «el Domund nos invita a orar por la misión evangelizadora de la Iglesia y por los misioneros. Todo el mes de octubre nos ayuda a ello»

Y recuerda que se puede colaborar con el tiempo. «La cooperación personal es una forma de colaborar con la misión. Puede ser parcial (voluntarios) o de por vida (misioneros).  En la misión: cada año, desde España, unas 10.000 personas -especialmente jóvenes-, dedican el tiempo de sus vacaciones a hacer una experiencia misionera.

En España en la actualidad hay 1.025 voluntarios en las delegaciones diocesanas de misiones, y en las parroquias, trabajando en la sensibilización misionera, y en el funcionamiento de la "misión de retaguardia".

España es uno de los países que más misioneros tiene:  10.629 misioneros. De ellos, 7.180 están en destino, y 3.449 en España, colaborando con la animación misionera o a la espera de nuevos destinos. Los misioneros españoles están en 135 países. El país con más misioneros españoles es Perú (673). Más de la mitad de los misioneros (54 por ciento) son mujeres.

La Diócesis de Coria-Cáceres aporta a esta labor misionera de la Iglesia 51 misioneros, repartidos por todos los continentes. (África 9, Asia 2, América 32, Oceanía 2 y Europa 6). 26 son mujeres y 25 hombres. Entre ellos 3 familias del Camino Neocatumenal de las parroquias de Fátima y San José.

En cuanto a la colaboración económica, Luis Viñas explica que es “imprescindible” y «se ha vuelto más necesaria que nunca desde la irrupción del Covid-19. Con el donativo también se puede mostrar espíritu misionero, ya que su destino son los Territorios de Misión. Gracias a la generosidad de los españoles, en 2020 se recaudaron para las Misiones 12.865.172,79 € (6 por ciento menos que en el 2019), que fueron recaudados en la Jornada del Domund y a lo largo de todo el año con donativos periódicos, herencias, etc. De los cuales, 73.130,25€ fueron de la Diócesis Coria-Cáceres (un 4 por ciento menos que en el 2019). Con los donativos recibidos, se colabora con la labor evangelizadora y la promoción social que hacen los misioneros».

Con lo recaudado en el Domund se sostiene la presencia de la Iglesia en los 1.116 Territorios de Misión; es una forma de ayudar a todas las diócesis misioneras a la vez. La ayuda del Domund es el apoyo anual, que el año que viene cumple 200 años de su fundación, para que la Iglesia pueda anunciar el Evangelio en todo el mundo, también en estos tiempos de pandemia del COVID-19.

La colecta realizada en el Domund es el pilar indispensable en el sostenimiento de los Territorios de Misión. España contribuyó el año pasado con 11.105.214€, con los cuales pudo sostener 940 proyectos.

Este año volverán a las calles de Cáceres las huchas del Domund y las mesas de cuestación.

Pero también existen otras formas de colaboración, más allá de las vías habituales.

• Por Bizum: 00500

• Por transferencia: Destinatario. Obras Misionales Pontificias ES32 0049 5117 2821 1009 4950 • Por teléfono: 91 590 00 41 (9:00-14:00)

• Por la web: Tarjetas de crédito y Paypal www.domund.es

• 2ª Carrera Virtual Solidaria también en domund.es

Por último, Jesús Luis Viñas recordó las dos vigilias de la luz, las oraciones por el Domund que se celebrarán en Coria y Cáceres.

Vigilia de la Luz:

- Coria: Jueves, 21 de octubre, 19:30H. en la parroquia de San Ignacio.

- Cáceres: Viernes, 22 de octubre, 20:30h, en la Parroquia de Fátima

Por otro lado, la Hija de la Caridad, Sor Ángeles Ellinghaus, que actualmente ayuda a atender al comedor social de La Milagrosa en Cáeres, estuvo nueve años en Madagascar y aprovechó su intervención para comentar algunas anécdotas de su tiempo allí, donde principalmente desempeñó labores relacionadas con la enfermería y la salud.

No acabaría nunca de contar aquellos 9 años. Principalmente estuve colaborando con la leprosería: curarles, atenderles…

A los 15 días de llegar se me ocurrió irme sola a visitar algunos poblados. Al volver me equivoqué de camino y acabé en una selva. Mientras iba adentrándome recordaba el Salmo 22: “El Señor es mi pastor”. Al final salí a un río y vi a un señor al otro lado que me ayudó a pasar, yo tenía miedo a hacerlo sola por la corriente. Al día siguiente, el capellán de la leprosería, el sacerdote, me dijo que era un ayudante suyo quien me había socorrido. Así que tuve razón, Dios estaba conmigo.

Después de destinarme a esta zona selvática tuve que irme a otra, porque tenía alergia a algo de allí. Me destinaron a la zona más pobre de Madagascar, Androy, un hospital sin camas. Dormían en esteras por el suelo. Allí me presenté al médico y me ofrecí para ayudar como puericultora o enfermera. Me dejó actuar libremente y recorríamos poblados de leprosos para ayudarles. Una vez llegamos a un poblado donde había cuatro niños y nadie más y es que estaban atendiendo a una señora en una choza que estaba muriendo.

Resultó ser una parturienta que estaba a punto de morir le ayudé con una inyección de antibióticos y les dejé medicinas para que atendieran a la mujer si sobrevivía. A los 15 días volvimos y me dijeron que ahí estaba, con un niño precioso en brazos y me dijeron que yo la había salvado. Ella me preguntó que por qué lo hice y yo le respondí que no lo hice yo. Entonces ella me dijo fue “Sana hari” así llaman ellos a Dios. Yo le dije que lo había hecho el de arriba. Ella me preguntó quién era ese Dios en quién yo creía y poco a poco fui hablándoles de Dios y una vez al mes acudía allí a visitarles. Se bautizaron ella, el niño y alguien más del poblado.

En otra ocasión al regresar de unos ejercicios espirituales, me encontré con un niño agonizando en uno de los internados que teníamos. Era de un poblado que yo no conocía. Les dije a sus familiares que iba a intentar salvarlo y estuve toda la noche vigilándole. Se recuperó finalmente y lo devolvieron al poblado. Cada 15 días iba a visitarle. Una de las veces me lo dejaron en brazos. Él me llamaba “neni” que significa “mamá”. El Padre Paúl que iba conmigo decía que me lo habían entregado, pero no. Desde su poblado fueron avisando a todos los de alrededor para decirles que la que le había salvado estaba allí. Hicieron una fiesta con música y detalles. Nosotros le llamábamos Francisco Javier al niño, porque allí le ponían el nombre de algo significativo que hubiera pasado, nosotros le pusimos ese por el día en el que había llegado a nuestro internado. Ellos le llamaban Delum Basag que significa “una extranjera te ha salvado”.

Escrita el día: 20-10-2021 por Misiones

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