117 niños consiguen formación primaria gracias al Proyecto Educativo de la parroquia de San Eugenio “Mayo con Perú”

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Chincha Alta está 200 kilómetros al sur de Lima, en Perú. Y desde hace 25 años está unido con nuestra diócesis y en concreto con Cáceres, gracias a la Solidaridad. En 1993 se creó el Proyecto Educativo ‘Mayo con Perú’.

Miguel ángel González, párroco de San Eugenio en Aldea Moret, en un viaje por Perú se topó con la iniciativa de la parroquia chinchana Ntra. Sra. de Fátima, de buscar becas para los muchos niños que estudian en su Colegio Parroquial «San José». La parroquia estaba gestionada por el sacerdote misionero palentino Santiago Calle Santos, fallecido hace tres años.

El proyecto ofrecía y ofrece -gracias a sus colaboradores recursos económicos para que los niños cursen estudios de Infantil y Primaria. El primer niño admitido fue Martín Eloy, que tenía entonces sólo 6 años. él, como los 117 niños que llegaron después, consiguió avanzar en su formación gracias a estas becas que en estos 25 años han ofrecido una oportunidad de educación a los niños de Chincha Alta. Todos los miembros del proyecto coinciden en que una buena base de formación en la primaria capacitará a estos niños para el futuro, que después prosiguen sus estudios de secundaria en los institutos públicos de Perú y algunos incluso, acceden después a la universidad pública.

Después de estos 25 años, muchos de esos niños hoy son médicos, arquitectos, informáticos… Desde el inicio el proyecto se han invertido más de 200.000 euros en este proyecto, en esos niños. La parroquia de San Eugenio, el colegio Gabriel y Galán, el colegio Diocesano, la parroquia cacereña de Fátima, y muchos más han colaborado de forma anónima.

Hasta el 15 de febrero, una de las beneficiarias del proyecto, Marilin Caraza Cobos, -profesora de educación física actual coordinadora del departamento de becas, está en Cáceres. Ha estado en las aulas del Colegio Diocesano, primero agradeciendo su colaboración durante estos 25 años y también su propio viaje a España, que ha financiado el colegio coincidiendo con el 50 aniversario de su fundación. Aniversario que comparte curiosamente con el colegio San José de la parroquia peruana de Fátima.

Caraza trabaja en el colegio Francisco Corbatto Rocca y, además, colabora con quien la ayudó en su infancia, el colegio San José. Se encarga de visitar a los niños en sus hogares, hacer un seguimiento, programar talleres de refuerzo y ofrecer talleres para los padres para que encuentren una salida laboral.

Se puede apadrinar a un niño durante un curso escolar colaborando con 500 euros, o bien aportando una cantidad de dinero. Cuando los que forman parte del proyecto lo cuentan en sus ambientes, incluso, consiguen beneficiarios de otros lugares, como Madrid o Galicia. Hoy nosotros lo contamos para que puedas colaborar tú también, si lo deseas.

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