7 de mayo Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas

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El próximo día 7 de mayo, coincidiendo con el IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, celebraremos en la Iglesia Española la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas.

En este hermoso tiempo de Pascua, que nos invita a la alegría y a la vida, celebramos estas dos jornadas que son indicadores de vida en abundancia en nuestras comunidades: el surgimiento y la consolidación de las vocaciones al sacerdocio o a una especial consagración. Con el lema «Empujados por el Espíritu… Aquí estoy, envíame», reconocemos como no puede ser de otro modo, que en el origen de toda vocación está la iniciativa del Espíritu, ese Espíritu que nunca ha faltado en la Iglesia y que sin duda sigue moviendo muchos corazones hoy. A la vez, a la sugerencia del Espíritu debe haber una respuesta: «Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos -Hch 10,38… todo cristiano en virtud de su bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos. Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «Aquí estoy, envíame». -Mensaje del papa Francisco para las 54 Jornada Mundial de las Vocaciones.

Aunque toda vocación es una decisión personal, hay también en ella una dimensión comunitaria. La vocación nace en una comunidad y es alimentada por ella. Cada uno de nosotros podemos ayudar en el camino vocacional de los otros, por ejemplo con nuestra oración: «rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies» -Lc 10,2, la oración callada y confiada sostiene la vocación de los llamados. En esta Jornada se nos invita a orar con una especial intensidad por quienes han recibido el don de la vocación.

Junto a nuestra oración, también se nos invita a que colaboremos materialmente con aquellos que han recibido una llamada. Que por falta de recursos no ocurra que alguna vocación no sea adecuadamente acompañada o incluso se pueda perder. Cuando una vocación aparece, la respuesta ha de ser de gratitud al Señor y compromiso para que aquélla no se pierda por falta de recursos humanos, espirituales o materiales.

Las Obras Misionales Pontificias a través de la Obra de San Pedro Apóstol apoyan a las vocaciones que surgen en los Territorios de Misión. Aunque en los países de occidente las vocaciones han descendido hasta cifras preocupantes, en los países de Misión hay muchas vocaciones. Apoyarlas es una obligación que todos deberíamos asumir en la medida de nuestras posibilidades.

Existen diversas posibilidades: asumir una beca completa, con 2.000 euros se apoyan los seis años de formación de un seminarista; con media beca, 1.000 euros, tres años de formación de un futuro sacerdote; un curso, contribuyendo con 350 euros, se asume un curso académico de un seminarista o novicio/a; o por medio de Estipendios de Misa, dirigidos a los profesores de seminarios en Territorios de Misión que pueden celebrar Eucaristías por las intenciones de los donantes, con un donativo de 8 euros.

El año pasado la Iglesia Española envío para las Vocaciones Nativas un total de 1.736.277.65 euros, que se dedicaron a atender 57 proyectos, apoyando a 52 seminarios, atendiendo a 4.234 seminaristas de 16 países beneficiados.

Paco González Jiménez. Delegado Diocesano de Misiones.

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