Acoger proteger promover e integrar a los emigrantes y refugiados. Reflexiones de nuestro obispo Francisco Cerro

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El Papa Francisco con sus palabras, su vida y sus gestos desde el Evangelio y un planteamiento teologal una y otra vez nos están insistiendo a toda la Iglesia, a que el tema de los pobres, emigrantes y refugiados, allí donde se sufre, no miremos a otro lado.

En esta jornada del emigrante y el refugiado con su estilo tan sencillo e intuitivo nos propone cuatro claves para concienciar y colaborar en los problemas-retos que nos afectan a todos.

  1. ACOGER Esta es la línea de retos de nuestro XIV Sínodo Diocesano y que atraviesa las propuestas aprobadas. Una Iglesia acogedora que se abre como el Corazón de Cristo a los dramas der la humanidad. La acogida es siempre el inicio del encuentro, por lo tanto de la auténtica evangelización que no se dará si no estamos con entrañas de misericordia ante los que nos visitan, no por capricho sino por necesidad y por huir de guerras, conflictos, paro, falta de seguridad, salvar a su familia…que nos hablan nuestros hermanos emigrantes y refugiados.
  2. PROTEGER. Si no sienten el calor humano de nuestra vida no se sentirán protegidos ni experimentarán la alegría del encuentro. Todos hemos experimentado muchas veces cuando hemos estado en lugares diferentes donde la protección nos ha devuelto la esperanza y la alegría. Proteger la vida a los hermanos que vienen de lejos es situarlos en el papel del Hijo de Dios que viene a nuestra tierra y quiere experimentar el ser protegido de tantas adversidades.
  3. PROMOVER. Se acoge y se protege para promover la situación en que se encuentran para que no les falte nada para vivir con dignidad en un país u no es el suyo, en una cultura extraña, una realidad que les desborda. Es necesario promover la cultura del encuentro que les haga sentirse como en casa. La Iglesia tiene que se para ellos un hogar donde como dice un prefacio de la misa «Todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando». Promover la dignidad de los emigrantes y refugiados es hacer caso al Evangelio de Jesús que nos dice que tenemos que hacer que cada persona que

viene a nuestro encuentro debe ser ayudada a promover su dignidad.

  1. INTEGRAR. A veces estas personas tienen la impresión de que se conforman después que poco a poco se van convirtiendo en un problema soportado para el lugar y sociedad donde viven, pero no integrado. Después que la fibra sensible nos ha llegado al corazón somos olvidadizos y no somos capaces de integrarlos en una sociedad que también necesitas de ellos, de sus aportaciones, de sus valores, de su trabajo, de su dignidad. Integrar es siempre el estilo de Jesús y de la Doctrina Social de la Iglesia. El Papa Francisco habla siempre de una casa común.

Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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