Acto final del 25 aniversario de la Provincia Eclesiástica

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La Basílica de Santa Eulalia y la Concatedral de Mérida acogieron el pasado viernes, 11 de octubre, los actos centrales del 25 aniversario de la creación de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz.

A las 18:00 h. daba comienzo, en la Basílica de Santa Eulalia, la oración inicial, seguida de una conferencia sobre el Concilio Vaticano II a cargo de monseñor Agostino Marchetto, arzobispo emérito y secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de migrantes e itinerantes.

Tras la conferencia, los actos se trasladaron a la Concatedral de Santa María, donde se celebró la eucaristía presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Celso Morga, y concelebrada por Mons. José Luis Retana, obispo de Plasencia, Mons. Francisco Cerro, obispo de Coria-Cáceres, Mons. Ciriaco Benavente y Mons. Marchetto, además de 53 sacerdotes. En la eucaristía estuvo presente también Mons. Antonio Montero, primer Arzobispo de Mérida-Badajoz, al que se ofreció un homenaje. A la eucaristía se sumaron, entre otros, el Alcalde de Mérida, el Director General de Patrimonio Cultural de la Junta, el Coronel director de la Escuela de Tráfico y el Inspector de la Policía Nacional.

Don Celso Morga iniciaba su homilía afirmando: «Con gozo venimos a dar gracias a Dios en esta eucaristía por el acontecimiento de la creación de nuestra provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz. Con emoción se leyó, ahora hace 25 años, el texto de la bula papal que la constituía como tal». Don Celso recordó la Carta de san Cipriano, que prueba que en el siglo III ya existía una diócesis aquí, que nuestra tierra fue evangelizada muy pronto. El Arzobispo de Mérida-Badajoz recordó también algunos de los santos que ha dado esta iglesia.

Antes de las preces se descubrieron dos cuadros-medallones en la capilla de San Antonio de la Concatedral, uno de san Juan Pablo II, descubierto por el Obispo de Coria-Cáceres, D. Francisco Cerro, y otro del beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, primer beato de esta Iglesia tras la creación de la Provincia Eclesiástica, que fue descubierto por el Obispo de Plasencia, D. José Luis Retana.

Al finalizar la eucaristía, don Celso Morga descubría una placa en honor de don Antonio Montero, primer arzobispo de Mérida-Badajoz.

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