Caminando hacia Emaús

20240318-editorial

“Que nadie me diga nunca más que las personas que están presas viven a cuerpo de rey”. Palabras que salían de la boca de un invitado de un profesor de los que dan clases en la cárcel que asistía al centro penitenciario y que quedaba impresionado por la fragilidad de las personas presas.

Una fragilidad que se traduce en que no tengan libertad para poderse asear de forma correcta o cuando ellos quieran. Que no tengan capacidad de decisión sobre cuándo conciliar el sueño o incluso sobre el horario en el que practicar deporte.

Quienes tenemos libertad no valoramos la ausencia de la misma y es la principal condena que viven los presos, independientemente del delito por el que ya han sido juzgados a nivel jurídico y legal y cuya condena están cumpliendo en las prisiones.

La pastoral penitenciaria es una referencia entre funcionarios e internos. Está reconocida y valorada su labor. La pastoral penitenciaria es además una forma de hacer viva la caridad, porque ya lo indica el propio Jesucristo, “estuve preso y me visitasteis, estuve desnudo y me vestisteis, hambriento y me disteis de comer…”

La persona que acudió a este taller quedó impresionado, porque, aun con los pocos recursos de los que disponen dentro de la cárcel, uno de los internos le hizo entrega de un regalo. No disponen de nada material en el interior, más allá de las tres paredes de la celda y la reja, pero con sus manos elaboró un llavero de una sandalia hecha en cuero, símbolo para los que estén familiarizados con los franciscanos, de humildad y sencillez. Y quiso tener ese detalle con esta persona que accedió al interior a distraerles de la rutina diaria.

No quiere decirme su nombre, pero su vida ha quedado impactada de forma trascendente por esta experiencia con las personas en prisión. “Ha sido la experiencia más dura de mi vida”, sentenciaba.

Cualquiera de nosotros en nuestro día a día podemos ser samaritanos, podemos ser el cirineo portando la cruz, o María Magdalena limpiando el rostro de Cristo, o podemos ser quien sostiene a María a los pies de la cruz de su Hijo… que esta Semana Santa nos convirtamos en verdaderos apóstoles y discípulos, que salgamos con un impulso renovado de la Pascua y la resurrección a ser discípulos de Emaús saliendo a los caminos de la vida.

Editorial 24-3-2024

Quizás te pueda interesar

Charla Coloquio “El Evangelio de lo Social” por Mons. García Cadiñanos

El próximo 17 de abril, el Seminario Mayor de Cáceres se convertirá en punto de encuentro para aquellos…

Cáceres acogerá el I Encuentro Interdiocesano Cristianos en la Vida Pública

Bajo el lema Comprometidos por el Bien Común, el Seminario Diocesano de Cáceres acogerá el 20 de…

Encuentro Sinodal en el Convento del Palancar

El pasado domingo 14 de abril, el  Convento del Palancar se convirtió en un punto de encuentro…

Scroll al inicio