Campamentos Juveniles e Infantiles en el año de la Misericordia y del Sínodo Diocesano

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El papa Francisco define la Iglesia como «casa de puertas abiertas, refugio de pecadores, hogar para los que viven en la calle, casa de bondad para los enfermos, campamento para los jóvenes, aula para la catequesis de los pequeños de primera comunión». -Homilía de la Misa Crismal. 2014. Con esta definición el papa nos invita a todos a ser padres, refugios, hogar, médicos, monitor voluntario de ocio y catequistas, para que nuestra iglesia sea en nuestro mundo instrumento de la ternura y bondad de Dios.

Cierto es que para los campamentos organizados por instituciones de la Iglesia, ya pasaron los mejores tiempos, sobre todo referidos al numero y al personal implicado. Los que seguimos en estas tareas, nos sentimos cada vez más como llaneros solitarios o residuos de otras épocas.

Pasaron ya los años en que la iglesia y sus instituciones apostaron por trabajar y educar el ocio y el tiempo libre, sobre todo el de los más pequeños, jóvenes y necesitados. En nuestra diócesis quedan pocos campamentos, y cada vez son menos las que se organizan, y es que las cosas ya no son como las de antes, que quizás no lo tienen que ser, pero la opción por este campo tiene que ser clara y fuerte, porque somos instrumentos de Dios para acercarnos a la infancia y a la Juventud, también con estas herramientas.

Sabéis bien todo el personal que se mueve en torno a estas actividades, y a cuantas personas se llega: familias, niños, jóvenes, voluntarios, monitores, colaboradores, etc. Para algunos de ellos es un momento más de acercarse a la figura de Jesús, de conocer desde otro prisma su Iglesia. Siguiendo la invitación de salir a las periferias, y si hacemos un mapa de las periferias de nuestra diócesis y de nuestras parroquias, que sería un buen ejercicio nada teórico, nos encontraríamos con muchas familias, jóvenes, adolescentes y niños con los que primerear. Salir de las propias comodidades y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» -E.G 20.

Si queremos salir a las periferias, esta sería una buena puerta para ir, porque nuestras tiendas de campañas, colocadas en Perales del Puerto, Villamiel, Alcuéscar, Hurdes, Gredos y otros lugares, son hogar, hospital, Iglesia y catequesis. Porque en estos campamentos se anuncia el Evangelio, se reza, se celebra la fe y la vida, se regala ternura divina, se pone a los pequeños en los primeros puestos, se acoge al Señor y a los pobres, donde también los inmigrantes tienen su cabida de pleno derecho.

Las parroquias, las Cáritas, los arciprestazgos o asociaciones que se lanzan a poner la mesa y las tiendas para los niños, jóvenes y adolescentes, remueven el agua de la piscina -Jn 5,1-9 para que todos puedan curar sus heridas, descansar de sus agobios y sonreír y que les sean lavados los pies. Estamos celebrando nuestro Sínodo, y sabemos que la verdadera conversión y renovación de nuestra iglesia, se jugará en el interior de cada uno y en las parroquias. Con nuestras ofertas de ocio y tiempo libre podemos presentar nuevas alternativas para los preferidos de Dios. No se busca el éxito, sino la fidelidad. No pretendemos que nuestros niños sean los mejores, sólo que sean felices y experimenten la bondad de Dios.

«Hay comunidades miedosas, que van siempre a lo seguro: No, no, no hagamos esto, no, no, esto no se puede, esto no se puede… Parece que en la puerta de entrada hayan escrito prohibido: todo está prohibido, por miedo. Y entras en esa comunidad y el aire está viciado, porque es una comunidad enferma. El miedo enferma a una comunidad. La falta de valor enferma a una comunidad» -de la homilía del Papa en Santa Marta el 15 mayo 2015. Nuestra iglesia diocesana, y nuestras parroquias, deberán esforzarse en formar y cultivar este voluntariado, desde el compromiso evangélico, desde la esperanza, no desde la nostalgia y la queja, desde lo pequeño y no lo grandilocuente. Y no olvidemos, desde la Alegría. Nuestro Sínodo deberá señalar propuestas también en este sentido.

El esfuerzo y la responsabilidad para organizar estas tareas son muchos, así como la responsabilidad que conllevan. Muchas horas de preparación, muchos sacrificios y sacar recursos de debajo de las piedras. Animar, alentar, congregar, preparar, corregir, descansar poco, va todo en el mismo saco, animosos, con los pobres al fondo y en salida, desterrando todo sentido de derrota, y eliminando «la vanagloria de quienes se conforman con tener algún poder y prefieren ser generales de ejércitos derrotados antes que simples soldados de un escuadrón que sigue luchando» -EG 96.

Julián Carlos Pérez
-Director de campamento, que es el único título oficial que tengo

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