Capellanes de hospitales testigos de esperanza

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La Campaña de la Pastoral de la Salud ha tenido dos momentos centrales a lo largo del año: el día del enfermo -11 de febrero y la Pascua del enfermo -el VI domingo de Pascua. La Campaña de este año nos ha invitado a reflexionar sobre el acompañamiento a la familia en la enfermedad, un atarea en la que juegan un papel importante los capellanes de hospital.

El pasado 12 de mayo el Obispo de Coria-Cáceres ha mantenido un encuentro con los capellanes hospitalarios de la Provincia eclesiástica de Extremadura en el obispado de Cáceres.

Un encentro fraterno en el que los capellanes han recordado nuevamente que «las personas necesitan a Dios en su vida».

La enfermedad es ocasión de pobreza personal y de necesidad de sentido y de ayuda, es una buena ocasión para buscar al Señor y encontrarlo. Por eso muchos enfermos acuden a los capellanes para poder recibir los sacramentos de la Eucaristía, la Penitencia y la Unción de los enfermos.

Pero los capellanes y los voluntarios que trabajan en este área de la pastoral de la Salud reconocen que su apostolado no consiste sólo en administrar o facilitar los sacramentos a los enfermos que los solicitan. Muchos enfermos, creyentes y no creyentes, buscan «hablar un rato y desahogar el corazón». Reconocen los capellanes de hospital que se sienten dentro de un numeroso grupo de personas que atienden a los enfermos y a sus familiares en el ámbito hospitalario y, por eso valoran como muy importante la buena relación entre ellos y los profesionales sanitarios. En no pocos casos los médicos y otros profesionales preparan al enfermo y a la familia para la visita del capellán. Esta buena relación se extiende también a los gerentes y directivos de los centros hospitalarios.

Otro punto en el que los capellanes han reflexionado es en la importancia de la formación para el ejercicio de este ministerio. La experiencia nos dice que cualquier sacerdote puede ejercer como capellán de hospital…, para esta tarea se necesita por encima de todo «un corazón sacerdotal que quiera identificarse con Jesucristo». Pero no está de más, en segundo lugar, cierta formación específica, ya que no se puede improvisar en algunas situaciones a las que hay que enfrentarse a diario.

Reconocen igualmente los capellanes que en esta tarea no están solos, cuentan con la colaboración de religiosos, religiosas y fieles laicos sensibles al mundo de la enfermedad y de la pastoral de la salud, que se ofrecen para acompañar a los enfermos y a sus familiares.

Es un motivo de esperanza igualmente que son muchas las parroquias que cuentan con un grupo de Pastoral de la Salud cuya tarea se centra en la atención a las personas enfermas dela feligresía.

Desde la Pastoral de la Salud somos testigos de cómo se hace presente Dios en un ámbito tan especial y tan necesitado de esperanza como es el mundo del enfermo. Enfermos que agradecen con una sonrisa la más pequeña atención, personas que viven la etapa final de su vida con paz y serenidad o quien encuentra en la sagrada Comunión frecuente fortaleza en medio del dolor y del sufrimiento.

Javier Romero Rodríguez

Delegado diocesano de pastoral de la Salud

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