Carlos García de Andoin: «Si hay un lugar donde hay diversidad en dentro de la propia Iglesia»

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Carlos García de Andoin, comprometido políticamente con el PSOE, desde el grupo federal Cristianos Socialistas, ha ejercido como coordinador federal de este grupo y asesor en Vicepresidencia de Gobierno, y segundo teniente de alcalde en Sestao. Vinculado a JEC Juventud Estudiante Católica en la Universidad, acompañante de JOC, en relación con la HOAC, actualmente pertenece a la Acción Católica General. Participó en las jornadas interdiocesanas de Cristianos en la vida pública, organizadas por las delegaciones de apostolado seglar de la provincia eclesiástica.

Su ponencia giró en torno a cómo la presencia pública de la Iglesia se constituye desde el inicio de la comunidad cristiana y la responsabilidad que tiene la Iglesia en la sociedad para transmitir sus valores.

¿Cómo vive su papel de cristiano en la política?

La verdad es que es un gran desafío que me está cuestionando permanentemente.  Es un enriquecimiento, porque la política te enfrenta a problemas muy concretos y sobre los cuales tienes que tomar decisiones. Y, por otro lado, pues el cristianismo, bueno, pues a veces todo se puede como retrasar y desplazar o es que hay que discernir y tal… Entonces, en ese sentido, pues por un lado es, desde el cristianismo, poner esos criterios en decisiones que normalmente son complejas y que tienes que combinar diferentes elementos.

Considera que los grandes documentos de Doctrina Social de la Iglesia a veces no llegan a los cristianos de a pie. ¿Qué podemos hacer para mejorar esa correa de transmisión?

Bueno, yo creo que lo que hay que hacer ahí es dar un paso de compromiso. Yo creo que más que un problema de que no lleguen los documentos es un problema de que lo que se dice en los documentos no se pone en práctica. Entonces creo que lo fundamental no es más conocimiento, sino que es un problema de acción y de compromiso. Y luego dentro del compromiso, pues ya tendrás ocasión pues de leer los documentos o de reflexionar teniendo en cuenta esos documentos.

Habla de varias urgencias para los cristianos refiriéndose a Laudato si’, Fratelli tutti. ¿Tenemos que estar en el mundo de los cristianos comprometidos con el medio ambiente, con los inmigrantes, pisar tierra de realidad de las personas que nos rodean?

Sí, claramente. Yo creo que el Papa en eso ha marcado con mucha claridad las grandes prioridades de la agenda pública, de la Iglesia. Por un lado, lo que es la emergencia climática y por otro lado lo que es el desafío de las migraciones en el mundo global. Y claramente ahí ha sabido colocar una perspectiva cristiana en diálogo con esos desafíos. Con el concepto de ecología integral, y, por otro lado, en inmigrantes, con esa cultura de la amistad social entre personas diferentes y entre los inmigrantes. Dentro de nuestras sociedades: acoger, promover e integrar a las personas inmigrantes. Creo que hay ahí dos grandes vectores de cambio social y en los cuales la propuesta es muy clara y efectiva. Ahí estamos los cristianos y tenemos que estar todavía más.

Estamos en un momento de crispación, no solo a nivel político, sino también social, caldo de cultivo para los radicalismos, los fundamentalismos de todo tipo, no solo en la religión. ¿Qué podemos hacer los cristianos para sembrar paz y concordia?

Creo que efectivamente se está dando un proceso de retorno de fundamentalismos que creo que no son solución para el futuro y para la convivencia. Al contrario, lo que hacen es producir más quiebras, más enfrentamiento y más bloqueos. Yo creo que ahí los cristianos tenemos que poner mansedumbre, tenemos que poner paciencia, tenemos que poner encuentro, tenemos que poner diálogo y a la vez también claridad en algunas líneas que no se deben sobrepasar. Claramente uno de los elementos importantes, es precisamente el rechazo, o el negacionismo de lo que es la emergencia climática. Otro elemento importante de esos fundamentalismos, pues es precisamente el del rechazo al diferente, el rechazo al migrante. Entonces, creo que, claramente, Fratelli Tutti y Laudato Si’ son buenos antídotos frente a lo que es fundamentalismo.

La importancia del diálogo y la escucha han sido otra de sus propuestas. Hemos visto nuevos métodos de trabajo con el sínodo universal. Y también aquí lo vivimos en nuestra Diócesis adelantamos con el sínodo diocesano. ¿Este es el camino de la nueva Iglesia o de la Iglesia ese nuevo camino que tiene que recorrer?

Claramente. Así como hubo momentos históricos en los que la Iglesia parecía que era la gran adversaria de la democracia y de la libertad y luego esto cambió con el Vaticano II y de hecho el cambio de la Iglesia ayudó a que muchos países dieran el paso hacia la democracia, en el caso de España definitivamente. Y creo que ahora, en un momento de crisis, la Iglesia tiene una oportunidad de hacer una cultura de deliberación, de escucha, de acuerdo… que puede ser muy útil y muy importante a desarrollar por el conjunto de las fuerzas políticas en la sociedad. Si hay un lugar donde hay diversidad política, una organización, esto es dentro de la propia Iglesia. Si nosotros, en nombre de una misma fe, somos capaces de aceptar el pluralismo interno, si somos capaces de no caer en polarizaciones y somos capaces de una escucha y de llegar a acuerdos, creo que eso puede ser un buen valor a aportar a nuestras sociedades democráticas en estos momentos.

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