Carta a los niños de primera comunión

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Queridos niños:

Me dirijo a vosotros, en estos momentos en los que, con esperanza, comenzamos a superar los graves efectos de la pandemia. Hemos sufrido mucho, hemos rezado mucho y hemos realizado gestos preciosos para aliviar el dolor de muchas personas.

También vosotros habéis visto alterados vuestros planes de hacer la Primera Comunión. Gracias a Dios, guardando las normas sanitarias, vais a tener la alegría de recibir, con entusiasmo y emoción, a Jesús. Por eso, lo primero que me sale del alma es daros la enhorabuena.

Ser amigo de Jesús, poder recibirle en el corazón e imitarle, es haber descubierto el camino directo que nos lleva al cielo.

¡Qué bonito es que un sacerdote nos pueda dar ese regalazo que es la comunión!Hay muchos niños como vosotros, en otros lugares, que no tienen cerca un sacerdote que les bautice, les perdone los pecados, les enseñe y les celebre la Misa.Nos da mucha pena, porque se pierden lo más importante de la vida.

Todos los años, con ocasión de la Primera Comunión, los niños de nuestra Diócesis comparten generosamente un donativo con los niños de países empobrecidos.Este año, como gesto de gratitud por tener a nuestro lado sacerdotes y religiosos que nos ayudan a comprender el Evangelio y ser felices, os invito a compartir con las vocaciones nativas.

Sin duda me preguntaréis ¿qué son las vocaciones nativas?

Son aquellos niños y jóvenes de los países de misión, que quieren ser sacerdotes o religiosos, pero no tienen dinero para pagar sus estudios. Los misioneros nos dicen que hay muchos chicos y chicas que desean consagrase a Dios y dedicarse a los demás.Para vosotros será motivo de orgullo saber que gracias a vuestra ayuda: con la oración, el sacrificio y el dinero, vais a contribuir a que otros hermanos nuestros puedan realizar el sueño de ser sacerdotes. Gracias a ellos, muchas personas conocerán a Jesús y vivirán la alegría del Evangelio.

También os invito a cada uno de vosotros, niños y niñas, a pensar en vuestro futuro. Hay una pregunta muy bonita que puedes hacerte: «cuando sea mayor, ¿qué quiero ser?»

Algunos lo tienen muy claro desde pequeños, otros no tanto.Por eso es muy importante la oración. Pedirle a Dios que te ilumine para que con tu vida puedas hacer mucho bien a los demás.

Y si sientes que Dios te llama para seguir las huellas de Jesús, ¡adelante! Porque habrás hecho con tu vida un maravilloso proyecto, como Jesús y tantas personas que hoy están llenando de alegría y felicidad el corazón de los pobres y sencillos.

¡Que Dios te bendiga con su paz!

Diego Zambrano

Administrador de la Diócesis de Coria Cáceres

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