Carta de un misionero desde Japón

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Cirilo Orradre, misionero, escribe desde Japón a todos sus amigos y cristianos comprometidos con las misiones que, preocupados por las consecuencias del terremoto, están orando por ellos.

Hola compañeros todos.

Estamos recibiendo muchas muestras de solidaridad de compañeros que viven la tragedia que está sucediendo en Japón. A todos, muchas gracias por vuestro recuerdo y oración. Como decía el primer ministro hace unos días: «Japón está sufriendo el mayor desastre de después de la guerra.» Y es verdad: el terremoto de 9; el tsunami devastador, y la central nuclear herida por el tsunami.

Después de una semana, lo que más nos preocupa es la central. Sin duda alguna que en el pueblo hay miedo porque ya tiene experiencia de haber sufrido dos bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki, y esto es algo que les coge desprevenidos porque no hay experiencia de algo semejante. Con todo, están haciendo y poniendo todos los medios a su alcance y con la ayuda de Dios, al que todo el mundo está rezando, esperamos que todo se solucione pronto.

En este terremoto ya son más las víctimas mortales que en el de Kobe hace 16 años. Superan los 6.500. Hay más de 12.000 desaparecidos, medio millón refugiados en polideportivos, escuelas, etc., que lo han perdido todo y gracias al tesón japonés les está lloviendo todo lo necesario para sobrevivir.

Todos los compañeros del IEME trabajando en Japón estamos bien y a mil o más Km. de distancia de la central herida. Nos preocupa el pueblo al que queremos servir especialmente en estos momentos donde más nos necesita. Estamos teniendo cantidad de ruegos y suplicas de nuestros familiares para que nos vayamos a terreno seguro. Les entendemos porque nos quieren mucho y porque ellos no tienen nuestra vocación. Pero están rezando más que nunca por nosotros y esto es de agradecer.

Estamos seguros también de que Dios va a sacar flores de estas cenizas. Nunca se han sentido los japoneses tan hermanados como ahora, y los países de todo el mundo nunca han dado tantas muestras de cariño y deseos de ayudar como ahora. Japón está herido pero no muerto, y con unas ganas de superación como nunca. Nada más. A todos GRACIAS por vuestras oraciones y apoyo.

Cirilo Orradre

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