Clausurado el Año Jubilar Guadalupense

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La basílica del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe acogió el 10 de septiembre  la clausura del jubileo guadalupense que daba comienzo el 3 de agosto de 2020 y en el que más de 140.000 peregrinos y visitantes han cruzado la puerta santa, que fue cerrada simbólicamente por el arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Francisco Cerro Chaves, al finalizar la solemne celebración eucarística.

Junto con el Primado concelebraron el arzobispo emérito de Madrid, Cardenal D. Antonio María Rouco; el arzobispo emérito de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez. Igualmente el arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Celso Morga, el obispo de Ciudad Real, Mons. Gerardo Melgar; el administrador apostólico de Plasencia, Mons. Ciriaco Benavente y el obispo emérito de Segovia e hijo predilecto de Guadalupe, Mons. Ángel Rubio y el Vicario General de Coria-Cáceres, D. Diego Zambrano.

El P. Guillermo Cerrato, OFM, guardián del Monasterio, junto con la comunidad franciscana y un nutrido grupo de sacerdotes también participaron en esta ceremonia de finalización del año jubilar guadalupense.

En el ámbito de las instituciones civiles, asistieron el alcalde de Guadalupe, D. Felipe Sánchez y la senadora Dª Carmen Riolobos.  Junto a ellos,  Dª Isabel Ruiz, vicepresidenta segunda de la Diputación de Cáceres, y  D. Francisco Pérez, director general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural, en representación de la Junta de Extremadura.

La celebración litúrgica contó con la colaboración de los Caballeros y Damas de Ntra. Sra. de Guadalupe, mientras que la parte polifónica ha corrido a cargo de la coral “Ntra. Sra. de Guadalupe” de la Puebla de Guadalupe.

El Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, durante su homilía, glosó la carta que el Papa Francisco remitió, a los obispos de Toledo, Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia, con motivo del año jubilar guadalupense, el pasado 31 de mayo de 2021.

Por ello, Mons. Cerro aconsejó vivamente leer esta carta y ha subrayado las “tres claves” que el Papa quiso subrayar con motivo de este jubileo, que se trata de “un tiempo de conversión y confianza”.

El arzobispo recordó el interés del Papa Francisco en acudir a venerar la sagrada imagen de la Virgen de Guadalupe a la par de su unión “a la peregrinación espiritual de muchos fieles que no han podido cumplir su deseo de acercarse al Santuario”. En este sentido, don Francisco agradeció la cercanía y el cariño “al que agradecemos que haya estado siempre tan cercano a nosotros durante este jubileo y el amor que nos ha demostrado”.

Subrayó don Francisco Cerro el modo en que el Papa se ha referido al Santuario de Guadalupe: “Casa de Sanación”, recordando la cantidad ingente de peregrinos que han visitado el santuario de la Morenita de las Villuercas. Seguidamente invitó a vivir la confianza: “En este tiempo de incertidumbre que vivimos, tenemos que confiar a los pies de la Virgen, Nuestra Madre”.

Tres actitudes que propone el Papa Francisco con motivo del año jubilar guadalupense

El Primado recordó “las tres actitudes” de las que habla Francisco en su carta del pasado mes de mayo. Primeramente incidió en “la conversión” que, en palabras del arzobispo de Toledo, se ha llevado a cabo durante estos pasados meses de jubileo “cada vez que hemos recibido el sacramento de la confesión o hemos atravesado la puerta santa de esta iglesia”. En este sentido abundó en que para vivir la conversión es necesario “volver la mirada hacia el Padre, como hizo el hijo pródigo en la parábola”.

La segunda de las claves es “el abandono filial” que para Mons. Cerro es ineludible para vivir la confianza, tal como aparece en el salmo 130: “Señor, mi corazón no es ambicioso”. De ahí que Mons. Cerro recordara que “en este Santuario hemos vivido experiencias de abandono filial, nos hemos abandonado en las manos del Señor, en su corazón”.

La tercera clave es “un proyecto de vida” según indica el Papa. “Se trata de ponernos en camino” incidía el arzobispo y recordaba la cantidad ingente de peregrinaciones llevadas a cabo durante los dos años del jubileo en las que él mismo ha participado. “Hemos de adoptar la actitud del samaritano” subrayó Mons. Cerro siguiendo las propias palabras del Pontífice: “cuidando al pobre y restituyendo así la misericordia de la que somos deudores”.

Quiso concluir su homilía el arzobispo de Toledo invitando a seguir acudiendo al Santuario de Guadalupe porque “necesitamos a la Madre, a la Morenita de las Villuercas, que no se cansa de esperar”.

“Cerramos un año jubilar en esta casa de la Madre, casa de sanación donde siempre somos acogidos en el corazón de su Hijo” apostilló Mons. Cerro.

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