De Cáceres a Mozambique con una misión: entregar material escolar y sanitario

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Desde la delegación de Misiones de la Diócesis de Coria-Cáceres, ha partido a Mozambique Montaña Malpartida, seglar y misionera, que relata así su experiencia en el país africano:

(En la imagen el obispo de Coria-Cáceres, Mons. Jesús Pulido recibe a Montaña y Elisa antes de partir a la misión)

“Nos encontramos en la misión de Moussoril, en el litoral. Fue la primera misión comboniana en Mozambique, que tuvo que cerrar durante la guerra y permanecía sin párroco desde hace años, ahora el párroco es el padre Francisco, un diocesano que está haciendo un gran trabajo, reuniendo ya a más de 30 comunidades dentro de la parroquia. El obispo de la Diócesis es el español D. Alberto Vera, que está dando un gran impulso pastoral y convencido de lo que dice el Papa Francisco: Hay que salir y llegar a los confines, ¡Dios nos espera!”. Malpartida está acompañada de otra cacereña, Elisa Blázquez. Ambas han llevado material escolar y sanitario a la misión, para hacer entrega en el hospital de Nacala-Porto donde se carece de todo, desde hilo de sutura, guantes, jeringas, mecanismo para suero… hasta bolsas de colostomía que agradecen a los sanitarios cacereños de todo corazón.

En las zonas del litoral, donde ahora se encuentran, los cristianos, que son minoría, hay una mayoría musulmana, van creciendo poco a poco con la labor de los misioneros, sacerdotes y religiosas que se entregan cada día en Mozambique y en tantos otros lugares de misión.

Haciendo un alto en el camino, han visitado la Escuela Femenina de Nacala, donde además de educación secundaria, se estudia comercio y contabilidad. La dirigen las misioneras combonianas. Cuentan con 300 alunas, 150 internas. Un internado en el que muchas jóvenes son becadas y proceden de aldea remotas, tenemos muy claro que “Si educas a una mujer educas a una familia y educas a toda una aldea porque no hay nada más pobre que ser mujer en África”, explica Montaña, quien recuerda que se puede colaborar con esta y con otras misiones a través de la Delegación de Misiones de Coria-Cáceres, (obispado de Coria-Cáceres, de lunes a viernes de 9 a 14 horas 927 24 52 50). Y en el número de cuenta ES27 2103 7412 230030001691 (Unicaja Banco).

En la escuela, se está realizando un curso de cocina, la profesora, la hermana comboniana María de Jesús, ofrece este curso de tres meses para mujeres que comenzarán a hacer sus prácticas en diferentes restaurantes locales. Una salida más para ellas, quienes más sufren el efecto de la pobreza.

En Maputo, su punto de partida y donde se han hospedado en un internado femenino de la Obra Misionera de Jesús y María, hermanas Pilarinas, que acoge a 44 chicas de educación primaria y otro tanto de secundaria, además de once postulantes. Estas chicas vienen de diversas zonas del país, normalmente desde poblados, que de otra manera no podrían acceder a la enseñanza, único camino para alcanzar una vida mejor. Este centro cuenta con un huerto de hortalizas además de cría de gallinas que ayudan a cubrir una pequeña parte de los gastos que ocasiona mantener alrededor de 100 niñas y jóvenes.

Montaña y Elisa se suelen hospedar en el centro que esta misma congregación española de las Pilarinas tiene en Nacala. Desde ahí, visitan diferentes misiones. El objetivo de estas cacereñas es dar visibilidad a la labor que realizan misioneros y misioneras en su tarea ad gente, lo que consideran que es una de las labores más bellas de la iglesia.

Este centro acoge cada día a 40 niños desnutridos y a 600 externos semanales, además de unos 50 viejitos o ancianos. Cuentan con una escuela infantil de 200 alumnos y alumna así como un gran aula de alfabetización para unas 80 personas. Las pilarinas, además se ocupan de un dispensario médico que atiende a unos 2000 pacientes al mes.

La visita de las cacereñas coincidió con la vacunación de los niños que se realiza en esta misión. «Aquí nadie se va con las manos vacías, las 4 misioneras de este centro, trabajan de manera incansable. Y si deseas echar una mano, puedes hacerlo  a través de la Delegación de misiones, especificando a donde quieres dirigir tu ayuda», apostilla Montaña Malpartida.

Montaña fue invitada a saludar a la comunidad que las acoge estos días en la parroquia de Mussoril, de la diócesis de Nacala, reinaugurada y restaurada hace unos meses, con unas palabras en portugués que todos acogieron con inmensa alegría.

El viaje de estas dos mujeres a la misión continúa, conociendo la labor que realizan sacerdotes y distintas congregaciones religiosas en este país del sur de África, donde todos suplican por la paz, ya que en la provincia vecina, de Cabo Delgado, se están sucediendo ataques armados continuados que provocan que la población se desplace a estas zonas más cercanas. Son testigo del éxodo que se vive entre los desplazados. «Sin duda la paz es el sueño de todo Mozambique», sentencia Malpartida.

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