Diálogos de fe y cultura: El mundo de las emociones: su valor y gobierno

La Delegación de Fe y Cultura organizó una charla coloquio en la sede del Colegio Oficial de Veterinarios de Cáceres el jueves, 10 de junio. En principio se concibió como video-conferencia, pero finalmente, dado que las circunstancias parecían propicias -bajada de la incidencia acumulada de contagios, y disponibilidad de un salón amplio y bien ventilado se decidió convocar a un acto presencial, además de la transmisión telemática, al que finalmente asistieron varias decenas de personas.

Presentó el acto el delegado de Fe y Cultura, Ricardo Palancar, que reflexionó muy brevemente sobre la necesidad de recuperar, también en las actividades que organiza esta delegación, la «normalidad», y hacerlo antes de que terminara este curso, tan difícil en muchos sentidos. Para ello, nos pareció adecuado un tema que teníamos pendiente: «Las emociones, su valor y su gobierno».

El ponente fue don José Gil Marques, sacerdote -y psicólogo, con amplia experiencia pastoral y profesional: 18 años en Venezuela y 13 años en California, y luego en diversos pueblos de la provincia de Cáceres; colabora desde hace más de diez años con el Teléfono de la Esperanza a pesar de estar ya «jubilado». Hizo una exposición muy sugerente en la que abordó, a pesar de la brevedad exigida, un amplio abanico de cuestiones en relación con el tema de las emociones: su naturaleza y funciones, su origen evolutivo y su vinculación con ciertas estructuras cerebrales, la relación emociones-pensamiento… También la necesidad de ser reconocidas, y gestionadas con sabiduría en cuanto son el garante de una vida armoniosa y feliz. Fue interesante el análisis que hizo de «la vida emocional» de Jesucristo, tal como reflejan los Evangelios: su profundo amor, alegría… pero también tristeza, temor, ira…

Hubo después espacio para un animado coloquio donde se habló, por ejemplo, de la importancia de tener una actitud emocionalmente positiva ante los acontecimientos, de lo necesario que sería incorporar a las catequesis o a la enseñanza en general el conocimiento y gestión de las emociones, de la necesidad de propiciar el silencio como espacio de reconocimiento emocional o de la salud emocional en nuestras relaciones. Se respiró un ambiente agradecido por el intercambio de ideas y emociones; parece que todos estamos deseando «volver a encontrarnos».

Javier G. Aparicio. Delegación fe y cultura

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