«Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán Hijos de Dios»

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Ante los atentados terroristas perpetrados en París el viernes 13 de noviembre, la Diócesis se sumó este fin de semana a las oraciones de numerosos creyentes de todo el mundo. Lo hizo a través de sus perfiles en las redes sociales, facebook y twitter, con un mensaje de oración destinado a las víctimas y sus familiares.

Así mismo, el obispo diocesano, Francisco Cerro Chaves, tuvo un recuerdo para ellos desde sus perfiles personales en estas redes sociales. También el Papa Francisco manifestó su dolor por un acto del que dijo que «no es humano» y que se trata «de un ataque a la humanidad». «Tanta barbarie nos deja consternados y nos hace preguntarnos cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero«, expresó el Santo Padre en el ángelus de este domingo 15 de noviembre. «Ante tales hechos, no se puede no condenar la incualificable afrenta a la dignidad de la persona humana. Deseo volver a afirmar con vigor que ¡el camino de la violencia y del odio no resuelve los problemas de la humanidad! Y que utilizar el nombre de Dios para justificar este camino ¡es una blasfemia

La Doctrina Social de la Iglesia se muestra tajante sobre la condena del terrorismo:

513 El terrorismo es una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la Comunidad Internacional, pues siembra odio, muerte, deseo de venganza y de represalia. […]

514 El terrorismo se debe condenar de la manera más absoluta. Manifiesta un desprecio total de la vida humana, y ninguna motivación puede justificarlo, en cuanto el hombre es siempre fin, y nunca medio. […]

515 Es una profanación y una blasfemia proclamarse terroristas en nombre de Dios. […] Ninguna religión puede tolerar el terrorismo ni, menos aún, predicarlo.

En algunos puntos de la Diócesis se sumaron de forma espontánea al recuerdo de las víctimas con actos sencillos: oraciones, un recuerdo en las Eucaristías, velas, minutos de silencio al finalizar las celebraciones dominales… Es el caso de la parroquia de Casas de Don Gómez, tras la Eucaristía, se reunieron en la puerta de la Iglesia para guardar unos momentos de silencio en recuerdo de las víctimas. «El silencio nos ayudó a compartir la oración y el dolor con los sufrientes de esta masacre» recalcan. En Calzadilla, tras la misa dominical, los feligreses se sumaron a un acto junto al resto del pueblo en la plaza del ayuntamiento, para manifestar su repulsa por el brutal atentado terrorista. «Después de la misa improvisamos una pequeña procesión precedida por los niños con velas, palmas de olivos y un dibujo de la paloma de la paz«. En la plaza se leyó un comunicado de la Federación Española de Municipios y se guardó un minuto de silencio por las víctimas. Desde su silencio lanzaron un clamor por la paz.

Nos remitimos al evangelio en estos momentos y a las bienaventuranzas: «Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán Hijos de Dios«

Más de la DSI sobre La condena del terrorismo

513 El terrorismo es una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la Comunidad Internacional, pues siembra odio, muerte, deseo de venganza y de represalia. De estrategia subversiva, típica sólo de algunas organizaciones extremistas, dirigida a la destrucción de las cosas y al asesinato de las personas, el terrorismo se ha transformado en una red oscura de complicidades políticas, que utiliza también sofisticados medios técnicos, se vale frecuentemente de ingentes cantidades de recursos financieros y elabora estrategias a gran escala, atacando personas totalmente inocentes, víctimas casuales de las acciones terroristas. Los objetivos de los ataques terroristas son, en general, los lugares de la vida cotidiana y no objetivos militares en el contexto de una guerra declarada. El terrorismo actúa y golpea a ciegas, fuera de las reglas con las que los hombres han tratado de regular sus conflictos, por ejemplo mediante el derecho internacional humanitario: «En muchos casos se admite como nuevo sistema de guerra el uso de los métodos del terrorismo». No se deben desatender las causas que originan esta inaceptable forma de reivindicación. La lucha contra el terrorismo presupone el deber moral de contribuir a crear las condiciones para que no nazca ni se desarrolle.

514 El terrorismo se debe condenar de la manera más absoluta. Manifiesta un desprecio total de la vida humana, y ninguna motivación puede justificarlo, en cuanto el hombre es siempre fin, y nunca medio. Los actos de terrorismo hieren profundamente la dignidad humana y constituyen una ofensa a la humanidad entera: «Existe por tanto, un derecho a defenderse del terrorismo». Este derecho no puede, sin embargo, ejercerse sin reglas morales y jurídicas, porque la lucha contra los terroristas debe conducirse respetando los derechos del hombre y los principios de un Estado de derecho. La identificación de los culpables debe estar debidamente probada, ya que la responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no se puede extender a las religiones, las Naciones o las razas a las que pertenecen los terroristas. La colaboración internacional contra la actividad terrorista «no puede reducirse sólo a operaciones represivas y punitivas. Es esencial que incluso el recurso necesario a la fuerza vaya acompañado por un análisis lúcido y decidido de los motivos subyacentes a los ataques terroristas». Es necesario también un compromiso decidido en el plano «político y pedagógico» para resolver, con valentía y determinación, los problemas que en algunas dramáticas situaciones pueden alimentar el terrorismo: «El reclutamiento de los terroristas resulta más fácil en los contextos sociales donde los derechos son conculcados y las injusticias se toleran durante demasiado tiempo».

515 Es una profanación y una blasfemia proclamarse terroristas en nombre de Dios: de ese modo se instrumentaliza, no sólo al hombre, sino también a Dios, al creer que se posee totalmente su verdad, en vez de querer ser poseídos por ella. Definir «mártires» a quienes mueren cumpliendo actos terroristas es subvertir el concepto de martirio, ya que éste es un testimonio de quien se deja matar por no renunciar a Dios y a su amor, no de quien asesina en nombre de Dios.

Ninguna religión puede tolerar el terrorismo ni, menos aún, predicarlo. Las religiones están más bien comprometidas en colaborar para eliminar las causas del terrorismo y promover la amistad entre los pueblos.

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