«Donde estés, tienes que dar la vida, el 100%, en la misión» Fray Juan Carlos Moya Ovejero #Domund2022

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Fray Juan Carlos Moya Ovejero (Orden de los Frailes Menores Franciscanos). Ha vivido la experiencia de la misión en Perú. Actualmente es director del Colegio San Antonio.

«Todos somos misioneros», sentencia Fray Juan Carlos Moya, quien reconocía que, al lado de la religiosa, la hermana María Merino Trenado, Hija de María Madre De la Iglesia, con 50 años de trabajo en la misión, se sentía “pequeñito”.

Su experiencia de misión ha sido durante diversos períodos de tiempo, vinculados a las vacaciones escolares, durante los meses de verano en la selva amazónica en Perú. En la que ha estado en hasta 7 ocasiones-. «No es una zona idónea para el ser humano. Hay zancudos (mosquitos), excesivo calor, no hay carreteras ni facilidad en las comunicaciones…», narraba Fray Juan Carlos, explicando su experiencia en Requena, en las zonas asignadas a su orden franciscana, a los Frailes de Francisco Solano, en vicariatos en la zona de Perú, done han acudido los frailes desde España.

«Lo fundamental es darte cuenta de los que permanecen todo el año allí. Son los frailes. Allí van ONG’s, empresas a extraer la madera, pero quien da valor a esa gente, son los frailes y las religiosas. Esto es lo esencial. Hay que estar. Estar presentes, con gratuidad», sentencia el fraile franciscano.

Su labor consistía principalmente en ese acompañamiento, y en realizar junto a otros sacerdotes franciscanos ‘giras misionales’ por los ríos. Lo realizaban con una lancha, visitando caseríos y reuniéndose con las personas. «Me he perdido muchas veces en los ríos», reconocía, «Pero es importantísimo estar con ellos, la gente pobre lo que quiere es comer, pero también hay que visitar las parroquias, hacer compañía a quien está allí todo el año en la misión, y como soy sacerdote, también impartir los sacramentos…».

Ahora mismo hay escasez de atención a diversos poblados que no se han visitado en los últimos 5 o 6 años por la bajada de vocaciones. «Llegamos hasta donde llegamos, pero doy gracias a Dios por esta gran experiencia».

 «Cuando entré en la orden de frailes menores, lo hice con una carta de presentación en la que pedía ser misionero», explicaba.  Sin embargo, el tiempo le ha hecho entender que «donde tengas que estar tienes que dar la vida, el 100%, en la misión».

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