Dos nuevos diáconos camino del sacerdocio en la Diócesis de Coria-Cáceres

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La Diócesis de Coria-Cáceres ha vivido un momento muy especial hace unos días, se trata de la ordenación de dos nuevos diáconos. Un motivo de celebración para toda la Iglesia diocesana. El Sr. Obispo, D. Francisco Cerro, los ordenó en la Capilla Mayor del Seminario, el domingo 8 de diciembre, a las 17 horas.

Los nuevos diáconos son Joaquín y Fernando. Joaquín, procede de Nicaragua. Su vocación ha sido secundada por las Comunidades parroquiales de Perales del Puerto y Moraleja bajo el seguimiento del Padre Celso. Actualmente está realizando su labor pastoral en Cedillo, Herrera, Santiago de Alcántara y Carbajo. Tiene la carrera de informático y le gusta tocar la guitarraa, la música y estudiar las Sagradas Escrituras.

Fernando es madrileño. Está terminando el sexto año del curso institucional en el Instituto Teológico «San Pedro de Alcántara» y está graduado en ciencias gráficas. Le gusta mucho la filosofía. Es reflexivo y le encanta el deporte y la música. Ha tenido varias experiencias pastorales en la Parroquia Marcelo Espínola, en las misiones en áfrica y el Perú.

El obispo, que dio las gracias a Dios por estas dos vocaciones formadas íntegramente en nuestro seminario, «nadie está lejos, vivimos en una aldea global», añadió el prelado quien, en su homilía, quiso hacer hincapié en que «todos tenemos un ángel que nos ha guiado en nuestra vocación: padre, madre, grupo juvenil… etc» y que «el Señor siempre nos elige en nuestra raíces, en las entrañas de nuestro pueblo».

Y destacó tres claves de la vocación: Primero, la alegría. «Hoy solo se puede evangelizar con alegría»; segundo, el miedo. «Forma parte de la vida. Hay que atravesar el miedo como quien atraviesa «por cañadas oscuras», donde al final espera Cristo». Y por último: para Dios nada hay imposible. «Es el único Dios que existe, el Dios de lo imposible. Todo se supera, si ponemos la confianza en Dios, el Dios en el que cree María Inmaculada». Y culminó: «Venís a un presbiterio vivo, introducid vuestra ilusión en nuestra diócesis».

El diácono está llamado a prestar su servicio en la proclamación de la Palabra de Dios, en la Comunión, principalmente a los enfermos, y en el servicio de la caridad, por eso entre sus tareas no podrá descuidar la organización y potenciación de las Cáritas, entre otras funciones. Puede, también, presidir y bendecir el sacramento del matrimonio y el bautismo.

En la ordenación, estuvieron presentes más de una treintena de sacerdotes de la Diócesis, entre ellos el vicario general, D. Diego Zambrano López, y el rector del Seminario, D. Miguel ángel Morán Manzano, así como todos los formadores del Seminario, además de familiares y amigos de los tres seminaristas.

Durante la celebración, tras pedir el rector la entrada de los dos seminaristas en la orden de los diáconos y dar testimonio de que los ordenandos son dignos, D. Francisco Cerro les impuso las manos para pedir el Espíritu Santo para los nuevos diáconos, quienes prometen obediencia al obispo.

Además, todos los fieles se unieron en oración invocando a los santos su intercesión, momento en el que los ordenandos se postran en el suelo, como signo de humildad, pero elevando a Dios su corazón.

Ya con su nueva condición, fueron revestidos por otros diáconos con la estola cruzada y la dalmática, ornamentos distintivos del Diaconado.

En este tiempo de adviento, tiempo de esperanza, estos nuevos diáconos, son encomendados a María Inmaculada. El prelado diocesano les pidió seguir trabajando por ser fieles a Jesucristo «que es el único que nunca nos falla».

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