El amor a los pobres no admite excusas

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El 19 de noviembre de 2017, el Papa Francisco nos regalaba su mensaje en la Primera Jornada Mundial de los pobres, iniciada por él mismo. Un mensaje que nos sorprendía nuevamente por su sencillez y claridad:

«El amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres.»

En nuestra Diócesis son muchas las personas que entregan sus vidas a los más pobres. Uno de esos ramilletes de personas tan necesarias en la Iglesia son las Hijas de la Caridad, que desde el carisma y la entrega de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, siguen haciendo visible con nota exquisita aquel mandato de Jesús. Unida a su hermosa labor callada y silenciosa, cada día dan de comer a numerosas personas necesitadas en su Comedor para los pobres.

Como cada año, un grupo de personas de la comunidad parroquial Santa Marina de Cañaveral, nos pusimos en camino para llevar nuestros alimentos a las Hijas de la Caridad, pero sobre todo, para conocer de primera mano dicho Comedor, el ropero, las duchas donde cada día los más pobres tienen comida y agua caliente.

De camino hacia nuestra entrega de alimentos, pasamos por el Obispado y tuvimos la oportunidad de conocerlo por dentro y saludar a nuestro Obispo D. Francisco.

Fue una tarde estupenda de convivencia y fraternidad, donde pudimos llenar el corazón con el gran ejemplo de vida de las Hermanas. Sin duda, el mayor compromiso para comenzar esta Cuaresma con la mirada puesta en los más pobres.

Roberto Rubio Domínguez. Párroco de Cañaveral

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