EL ICONO DEL SÍNODO DIOCESANO

20140626-sinodoicono

A la izquierda, y de forma destacada, se puede ver la figura de Cristo -«yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie va al padre sino por mí» en una posición dirigida a los que inician el camino con mirada bondadosa y extendiendo la mano izquierda hacia ellos. En la mano derecha porta un rollo, símbolo de la Biblia, la Palabra de Dios. En ambas manos y en los pies se ven los signos de la crucifixión. Encima de Cristo están las letras IC XC, abreviaturas de su nombre en griego; y en el nimbo se incluyen los signos griegos O W N que son las iniciales de «Yo soy el que soy», así como la cruz impresa en el oro, símbolo del sacrificio. En el pecho aparece el sacramento de la Eucaristía por el que Jesucristo se ofrece a todos.

Iniciando el camino hay seis personajes. El primero de ellos es la Virgen María, con las manos implorantes hacia su hijo Jesús. Sus vestiduras son celestes, color propio de Dios, y a las cuales les transmite su santidad. También es el color de la verdad. Sobre su cabeza se pueden leer las iniciales MP OY, que nos advierten de que es la Madre de Dios. Dentro del grupo destaca la figura de San Pedro de Alcántara que lleva su nombre sobre su aureola. Hombre de intensa espiritualidad y gran reformador, patrono de la diócesis que nos ha de guiar en este Sínodo. Hay otro personaje con barba y aspecto venerable, con un bastón en su mano, que simboliza al maestro, el tutor, la autoridad legítima… el pastor.

El fondo del icono es de color verde, incluyendo la vereda o camino. El verde es el color de la naturaleza, de la vida sobre la tierra, del renacer en primavera. En iconografía significa renovación espiritual.

Destaca al fondo una gran montaña formada por una gran acumulación de rocas, que significan la elevación y crecimiento moral hacia Dios. En medio de la montaña se muestra la Catedral de Coria, como templo cristiano y representando al «pueblo de Dios». Al final del camino, se observa una encina, que alude a nuestro paisaje extremeño y que, además, simboliza la vida en perpetua evolución, en ascensión hacia el cielo. El color del cielo es en tonos rojizos, naranjas, muy propio de nuestros atardeceres. En la naturaleza nos habla de un color netamente humano, representando la plenitud de la vid terrenal.

El icono está realizado al temple sobre tabla con oro fino y estofado, según los cánones bizantinos.

Paqui Bautista Trejo

Ir arriba
X