El reto de nuestros cofrades. Reflexiones tras el jubileo de las Hermandades y cofradías

El día diecinueve de Mayo, se concentraban en la S.I. Catedral de Coria las Hermandades y Cofradías de nuestra Diócesis parar ganar el Jubileo, acto, que por otra parte, debe impulsar a los distintos miembros de las mismas a tomar el relevo en nuestras parroquias, de lo que significa el día de la Ascensión, que la Iglesia celebraba en este día: Jesucristo asciende al cielo dejándonos el camino abierto, pero a la vez, es el momento en el que nos toca a nosotros tomar la antorcha.

Antes de tomar conciencia de un cambio en la vida de cada uno y pasar por el sacramento de la reconciliación, acto necesario para ganar las indulgencias, todo iba dirigido a una reflexión que le exponía D. Felipe Fernández Peña, Delegado Diocesano de H. y C. de Coria-Cáceres en la que le insiste en: «la necesidad que tiene los hermanos cofrades de ser siempre evangelizadores en la Iglesia y en el mundo». Es un día apropiado para que todos, y en este caso los cofrades, evitemos unos y otros, la rutina de nuestro cristianismo y salgamos de la misa y procesión, que es lo único, a lo que parece, nos compromete la fe y el ser cofrades.

La pléyade de cofradías, que se mueven en nuestras parroquias, con todos sus miembros, han de caer en la cuenta de la misión tan bonita a la que están llamados a realizar: salir al paso de tantas dudas, que a veces, nos invaden; comunicar el camino hacia Dios a tantas personas, que no saben por donde caminar; participar en la vida diaria de nuestros pueblos implicándonos más y dando un mensaje de aliento y de esperanza. Todo esto son expresiones un poco más rimbombantes, pero, a veces, parece más sencillo: arrimemos más el hombro y hagamos de nuestro cristianismo algo más grande y más bonito.

l Sr. Vicario de la zona Norte, D. Julián Carlos, les acogía en la Puerta del Perdón, invitándoles a pasar por Jesucristo, hacia el cual tenemos que ir todos. En la homilía, les dirigía estas palabras, haciéndoles ver que la actitud del cofrade cristiano, es la misma que la de la Ascensión: los pies puestos en el suelo, viendo la realidad de cada día y mirando al cielo con la confianza puesta en Dios. Les sigue diciendo, que les toca también seguir el mandato de Jesús, de predicar el Evangelio por todas partes, dirigiendo sus esfuerzos a esta misión, ellos, que se encuentran muy cerca del sentir religioso, a través de las cofradías: estas han de servir de freno a la increencia de hoy. Nos termina diciendo, que ante la ausencia, que hoy existe de Dios en nuestras vidas, no porque Jesucristo se marchara de entre los hombres al subir al cielo, al cofrade y a todo cristiano, nos toca hacerle presente en nuestra vida; hemos de ser la prolongación de Jesucristo.

¡Cofrades! mirando al suelo, viendo la realidad de nuestros pueblos, vemos cómo nuestros campos necesitan un buen cultivo de la Palabra de Dios, conocerla mejor, sentirla, vivirla; para ello, conviene que estemos preparados mediante cursos, que se nos impartan. La Diócesis lleva varios años invitando a unos y a otros, y de manera especial a los cofrades, a la participación de estos. Se vienen realizando en Cáceres y en Coria, la Zona Norte de la Diócesis, estando dispuestos, al menos en esta Zona, que se puedan realizar por grupos en las mismas parroquias, de cada uno, si hubiera gente suficiente. Miremos al cielo, con la confianza puesta en Dios, que esto se pueda realizar. La formación, sería el primer reto, que nos pide la Ascensión de Jesús.

Román Fernández Martín

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