El vestido como derecho en Cáritas

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El 1 de junio se celebró el primer año de la tienda moda re-, gestionada por la empresa de economía social REMUDARTE, una iniciativa de Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres.

Un comercio de ropa, calzado y complementos que se ubica en la calle Gil Cordero, 5 de Cáceres. El espacio fomenta el consumo de moda sostenible, a través de bienes de segunda mano y excedentes de tiendas a estrenar. Los ingresos del establecimiento se destinan a formación e inserción sociolaboral de colectivos vulnerables atendidos por Cáritas, a través de su empresa de inserción REMUDARTE (remudarte.es). 

Ofrece además una oportunidad para que las personas atendidas por las Cáritas parroquiales reciban vales o cheques para comprar las prendas que necesiten en la tienda.

Así, se dignifica la entrega de ropa. Cabe recordar que Cáritas actúa de forma subsidiaria, mientras no haya ningún otro recurso público disponible o suficiente. Pero es el Estado el garante, a través de sus corporaciones locales, de este derecho al vestido. Con todo, la coordinación con los servicios sociales públicos es necesaria y positiva.

A la hora de cubrir las necesidades básicas, el trabajo de Cáritas se basa en el acompañamiento, en «darnos» más que «dar», explican desde la entidad. Así se trabaja con las personas, haciéndolas partícipes, invitándolas a ser parte de su crecimiento.

El proceso que se sigue para los vales sociales de ropa es el siguiente, tal y como explica Laura Campos, responsable de proyectos: “La puerta de entrada en Cáritas es la acogida parroquial. Las personas que acuden se encuentran en una situación de vulnerabilidad, donde son escuchados y demandan sus necesidades (alimentación, ropa, pago de suministros, alquiler…)”, explica Campos.

Pero el trabajo que se realiza no es sólo dar respuesta a las necesidades más urgentes: “es el punto de partida para poder trabajar y desarrollar itinerarios personalizados en los que podamos orientarlos para un cambio en la realidad que presentan. Para ello, nos apoyamos en los distintos programas diocesanos: Empleo, Familia, Inmigrantes… para poder realizar un trabajo integral con la persona y que sea partícipe en su proceso de cambio”, sentencia la responsable de proyectos de Cáritas.

Hoy conocemos a Yesenia, Fernando y Antonieta, quienes nos cuentan cómo estos vales que reciben desde Cáritas les ayudan para cubrir su necesidad de vestido.

Yesenia cuenta que “Cáritas ha sido nuestro ángel”, puesto que la entidad les ha brindado “muchísima ayuda”, con el alquiler, la alimentación y también con la ropa. Son 4 miembros en su familia, su marido y sus dos hijos y también está su cuñada con sus dos hijos.

Es lo mejor que nos pudo pasar, no teníamos nada y nos ofrecieron el vale para poder tener ropa para los niños. Nos aprobaron la ayuda en la parroquia, fuimos a la tienda moda re- y nos sirvió muchísimo, tuvimos la posibilidad de tener ropa cómoda y económica para no pasar frío, lo utilizamos en muchas ocasiones”, cuenta esta colombiana que tuvo que salir escondida de su país junto a su familia.

“En la tienda la ropa es asequible y puedes comprar a tu gusto”, añade Yesenia. Está encantada con el trato del personal: “la tienda es acogedora, y el personal es muy lindo, son buenas personas”, explica feliz.

Les han concedido el asilo, aunque de momento no disponen de unos ingresos estables. Ella y su cuñada trabajan en el sector doméstico o de la limpieza de cuanto en cuando. “Mi marido no ha tenido tanta suerte”, detalla contrariada, por lo que siguen necesitando estos vales sociales. Y aunque el principal gasto es el del alquiler, esta ayuda que les brinda Cáritas es “muy importante” para ellos.

Es optimista frente al futuro, que ve “exitoso”: “los niños acuden al colegio, disponemos de seguridad social, ha sido una experiencia que no fue fácil al principio, pero poco a poco nos vamos acomodando. Lo importante es que nuestros hijos, por lo menos, están bien, estables, felices”, culmina.

Otro de los usuarios de los vales sociales es Fernando. Este madrileño actualmente desempleado ha encadenado trabajos temporales desde el 2011 y arrastraba una serie de problemas. Llegó a la puerta de Cáritas y participó en un curso del Programa de Empleo, para mejorar su situación laboral.

A través del curso de costura de Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres, conoció moda re-. “Llevo unos años en Cáceres y, tras el divorcio y otras cuestiones, no levantaba cabeza. Además, con la situación actual, todavía es más difícil encontrar empleo”, se sincera. Preguntando en la tienda de moda re- le informaron que podía comprar a través de unos vales, que debía recibir en la parroquia, tras analizar su situación y necesidades y así, adquirir las prendas que necesitase.

“Así es que solicité el vale. He gastado la mitad del importe. Para el buen tiempo, necesito ropa de verano y voy cogiendo lo que necesito, la tienda está bien”, indica Fernando.

“Es preferible elegir la ropa, la coges a tu gusto y de tu talla”, añade sincero. De esta forma, me cuenta no hay distinción entre una persona que lleve el vale y él.  Es un método más de pago.

 

Antonieta (nombre ficticio), sonriente y embarazada de su tercer hijo, destaca que “cada persona tiene una identidad y gracias a la tienda moda re- y a Cáritas, podemos elegir las prendas a nuestro gusto”.

Funciona como las tarjetas monedero de Cáritas. Así, existe la posibilidad de que cada familia gestione sus gastos en función de sus necesidades o gustos. “Por ejemplo, nosotros no comemos sardinas o cereales. Pues con la ropa lo mismo. Es mejor la oportunidad de elegir qué prendas quieres usar”, apostilla Antonieta. Cáritas entiende que todas las personas están en proceso de crecimiento permanente; y su misión es posibilitar la expresión de su autonomía, su capacidad de elección y decisión.

Afirma que la tienda está muy bien, le gusta. “Te puedes probar, cambiar lo que no te sirve y los vales no tienen vencimiento. Puedes mirar lo que necesitas con calma. Más adelante vendré a mirar camisetas para la lactancia”, detalla.

Cuando no ha encontrado en tienda lo que necesitaba para el bebé, se han ofrecido a traérselo por encargo del almacén. “Pedí bodies y ropita más formal para la bebé”, explica esta venezolana que llegó con su marido y sus dos hijos de 3 y 9 años a España el pasado verano. “Para mujer hay mucha variedad de ropa, lo que más usé fueron unas botas que compré al comenzar el invierno y las he utilizado a diario toda la temporada”. Gracias a estos vales, también ha podido adquirir ropa interior o camisetas para sus hijos.

Esta diseñadora gráfica y experta en ventas y márketing, y en proceso de asilo, se muestra muy agradecida a Cáritas, por las posibilidades que le ha brindado y, aunque a nivel laboral la situación sigue siendo preocupante y tendrán que irse donde encuentro empleo, mirando al futuro le gustaría quedarse en la ciudad, porque es “tranquila”, “facilita la vida familiar” y es “segura”.

Yo solo quiero una vida tranquila y segura para mis hijos”, afirma. Como cualquier persona.

 

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