Entrevista en la prisión de Cáceres a «Sama»

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Como ejemplo de esta labor dentro de la cárcel, relatamos la experiencia de un preso que voluntariamente participó en las actividades brindadas por la Comunidad de pastoral penitenciaria llamado “Sama” (“Sama” de Sama-ritano, apodo o nombre ficticio, porque los presos también son Samaritanos para los voluntarios que vamos a la cárcel, nos realizan como personas, nos enriquecen y aprendemos mucho de ellos, nos hacen caer en la cuenta de lo que debe ser importante para cualquier ser humano):

Entrevistador: Buenas tardes.

“Sama”: Buenas tardes.

Entrevistador: ¿Cuál fue tu experiencia con los hermanos de Pastoral penitenciaria?

“Sama”: El trato fue muy agradable. En ningún momento me sentí juzgado por ellos cuando hablaban conmigo. Me sentía muy bien. Es verdad que cuando uno pasa por la cárcel ves herida tu dignidad, pero el estar con los voluntarios que acudían al centro penitenciario se te olvidaba ese dolor, eran como aceite o bálsamo para nuestras heridas. Tuve un momento muy malo en el que me vine abajo, ahí fue de gran ayuda las palabras de consuelo y de ánimo de los voluntarios. Parecía que el tiempo de reclusión fuera más corto gracias al encuentro con ellos. Esperaba siempre a la llamada del altavoz anunciando que ya estaba allí esa comunidad, como si desprendieran una bocanada de esperanza.

Entrevistador: ¿Te sirvieron esos encuentros para tu vida después de la cárcel?

“Sama”: Claro que sí. El sufrimiento te madura, pero también las palabras que recibíamos de la pastoral. Nos hacían caer en la cuenta que todo no estaba perdido, que el paso por el centro era una oportunidad para educarnos para ser personas de provecho, que el encuentro con Jesús nos ayudaría y que vivir en una comunidad te ayuda a superar los baches de la vida.

Entrevistador: ¿Ahora as retomado tu vida y le has dado otro rumbo?

“Sama”: Otros que han salido de la cárcel han llevado el mismo rumbo que antes y han vuelto, conozco a uno muy cercano. Yo no quiero caer en el mismo error, me bastó con lo vivido como encarcelado. No me gustó y no quiero volver. Encontré un empleo como camarero, vivo con mi pareja, tengo un hijo pequeño que quiero bautizar. Tengo una vida mucho mejor que la de antes. Queriendo vivir mejor a través de trampas ilegales te buscas la ruina. Ahora quiero vivir más sencillamente, pero con tranquilidad, con el apoyo de los míos y feliz con pocas cosas. Me he dado cuenta que la felicidad no la da el tener mucho sino el ser un hombre de bien, la familia y la fe.

Entrevistador: ¿Qué le dirías a otras personas carentes de libertad?

“Sama”: Hay muchas personas encarceladas. Los peores barrotes los tenemos dentro. Pero para los que están en prisión le diría que aprovecharan el tiempo para realizarse como persona en todas las actividades que ofrece la cárcel de reinserción y que todo se pasa, el tiempo lo cura todo. Después tienes una vida por delante que merece ser vivida. Todo es más normal cuando uno sale con la disposición de ser mejor persona que antes.

Entrevistador: Muchas gracias por tu testimonio “Sama”.

“Sama”: Muchas gracias a ti y a los voluntarios que comparten su vida con las personas sin libertad.

 

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