Hombres que dejan huella: D. Maximino

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Este es el caso de D. Maximino Pérez Alvarado, sacerdote y escritor que hace unos días nos dejó.

Compañero y hermano sacerdote, hombre fiel a la Iglesia en todos aquellos lugares que pastoralmente los diferentes obispos le confiaron.

Quisiera resaltar de D. Maximino una cualidad muy humana, es que él siempre, como señala en su último libro «Grita libertad», aceptaba a las personas como son. Nunca dio la impresión de estar ante una persona que minusvaloraba a sus semejantes, si no que como sacerdote y compañero fue un hombre excepcional, me tocó compartir con él tareas pastorales y por eso puedo precisar las cualidades que le adornaban. Estos últimos años la enfermedad lo iban dejando muy limitado y aún así, siempre estaba dispuesto a ayudar y servir a sus compañeros. Jamás nunca durante los largos años que nos tocó compartir tareas pastorales le oí hablar mal, ni tan solo una simple queja de nadie, aceptaba a las personas como eran.

Ya sé que cuando fallece la gente los mortales solemos resaltar las luces que adornan a esa persona, eso no significa que, como todo ser humano, tenga luces y sombras, aunque hay que decir que siempre es Dios aquel que en su infinita misericordia nos acoge y nos perdona siempre y no lleva cuenta de nuestros actos, por eso nuestro querido hermano Maximino descansa para siempre en los brazos de Dios en el que creyó y al que sirvió hasta el último aliento de su vida, descansa en paz esperando la resurrección futura en Cristo, hermano Maximino.

D. Maximino era natural de Masanasa, Provincia de Valencia. Nació el 6 julio de 1937. Estudió en el Seminario Diocesano de Badajoz y los tres últimos años de teología en el de Cáceres. Fue ordenado Presbítero el 15 de julio de 1962. Falleció el día 24 de septiembre de 2016.

Fue ecónomo de Cambroncino y encargado de Vegas de Coria desde 1962 a 1965. Desde ese año y hasta 1976 llevó las parroquias de La Moheda de gata y Huélaga. Después pasó a regir la parroquia de San Sebastián de Arroyo de la Luz, encargándose también de la Estación Arroyo-Malpartida hasta 1980. Más tarde llevó Santiago de Alcántara y Carbajo, para, por último, desde 1995 ser párroco de Brozas hasta su jubilación en 2012.

Firmado: José María Sánchez Merino. Párroco de San Sebastián, mártir, Arroyo de la Luz

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