Inauguración de la exposición permanente de don Honorio

dhonorio

¡Qué bien, que bien, hijo mío. Dios lo ha querido así!

Era una de las frases, que nuestro querido D. Honorio, tenía siempre en sus labios. El saber aceptar la voluntad de Dios ó el estar a disposición de las personas que nos transmiten las cosas, no siempre es tan fácil, ni estamos dispuestos a hacerlo. Por otra parte, estamos dispuestos a decir estas expresiones, pero muchas veces, no están de acuerdo con nuestras actuaciones. Poco podría decir yo de él, pero sí, en mis primeros años del Seminario de Coria, hasta que pasé al Seminario Mayor de Cáceres, que fue cuando murió, me tocó ver su figura, oírle de una manera más personal y cercana en el sacramento de la penitencia; todo ello, daba fe de una persona humilde, sencilla, sacrificada, coincidiendo en sus actuaciones, y sin duda, era propio de una persona, que sabe aceptar la voluntad de Dios. Por otra parte, los testimonios de tanta gente de aquella época, hablan de un hombre bueno y fiel, que deseaba, que aquellas otras palabras, que decía, al irnos a confesar, se cumplieran en su persona: «Jesús mío, oh quien siempre te hubiera amado, oh quien nunca te hubiera ofendido» Y volvía a repetirlas varias veces en el mismo acto de la confesión.

No cabe duda, que a Dios también le agrada que el día 20 de Octubre, en la Casa de la Iglesia de Coria, participó un buen grupo de personas en la inauguración de una exposición permanente de los objetos y cosas muy queridas de Don Honorio, sirviendo, como decía Don Francisco en ese momento, que todo ello era como una llamada a la santidad de las personas. En este acto, junto al Sr. Obispo, se hicieron presentes tres hermanos de la persona a la que hoy recordamos y varios sobrinos, siendo uno de ellos, sacerdote, mosén Sánchez de Bustamante, residente en Barcelona, un representante del Excmo. Ayuntamiento de Coria, el Sr. Vicario de la Zona Norte, el Postulador de la causa de beatificación y la Directora de esta Casa, junto con sacerdotes, personas de Coria y gentes venidas de los pueblos de Ceclavín de donde era él y Navas del Madroño. Fueron interviniendo distintas personas de las que destacamos lo siguiente:

La Directora de la Casa de la Iglesia, agradeció a las distintas personas su presencia. Nuestro Obispo habla de él como una figura colosal, que nos sirve de referente y aprovecha para decir, que todas estas acciones y otras que él iba a llevar durante el día, indicaban movilidad en la ciudad de Coria. Mosén Damián agradece la presencia de tantas personas en torno a su tío, la influencia de su padre, hermano de Don Honorio, en su vocación sacerdotal y lo admirado, que era nuestro homenajeado en otras tierras y D. Florentino, Postulador de la causa, dice de la exposición, que es una memoria viva porque lo hemos conocido y está en el corazón de todos, una memoria agradecida, porque nos sirve para darle gracias a Dios por nuestro personaje tan querido, y es una memoria interpelante, porque, como sacerdote humilde, nos llama a todos a buscar esa virtud en la vida.

El Sr. Obispo procedía a la bendición de esta exposición permanente, que queda, a partir de ahora, abierta para que la contemplemos. Nos sirvamos de ella para recordar su vida; que lo tengamos de testimonio y referente en nuestras acciones, viviendo su fe, muy especialmente en este año, que así lo denominamos y aprendamos de su caridad, que tantas veces mostró con los necesitados, como así lo hemos oído siempre los que le conocimos en su tiempo.

Por otra parte, agradezcamos desde aquí a las personas han hecho posible que esta exposición se lleve a cabo y todo ello sirva para honor y gloria de Dios.

Román Fernández Martín

Ir arriba
X