INDIGNACIÓN RESISTENCIA Y COMPROMISO: Sacerdotes Extremeños sobre la crisis

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Sacerdotes de Extremadura que compartimos camino y misión con los movimientos de acción católica queremos manifestar la inquietud y la reflexión que venimos compartiendo, especialmente en los dos últimos cursos, ante la crisis que padecemos a la luz del Evangelio de Jesús y sus claves de fraternidad y justicia.

Nos indigna lo que vemos y oímos cada día en nuestra labor en medio del pueblo: el paro que tiene nombres y apellidos, las familias que no llegan a final de mes, hipotecas que caen como losas, necesidades básicas que ya no pueden ser afrontadas, empresas cerradas, caída de la agricultura, empleos precarios, economía sumergida, jóvenes sin futuro, personas desorientadas y sin sentido, dualismo social y hasta eclesial, inmigrantes sufrientes, desconfianza radical hacia las instituciones, especialmente las políticas y sindicales. Las consecuencias de estas situaciones están siendo fuertes tanto a nivel personal en las vivencias, como en el sentido vital y en los valores, avanzando una deshumanización que rompe en muchos casos con la familia, aportando inseguridad, tristeza, desaliento, apatía y desencanto, favoreciendo el individualismo y la mercantilización de la persona. Sentimos que se da un vacío de conexión entre las instituciones encargadas de la sociedad y lo público con respecto a los ciudadanos de a pie, especialmente los que sufren. Los partidos políticos, los sindicatos en sus ámbitos propios, pero también notamos que en nuestras propias iglesias diocesanas falta la conexión que propicia un análisis profundo, con opciones pastorales bien orientadas que lleguen al hombre de hoy en su situación concreta y real y evangelicen en lo profundo aportando lo que más se necesita, justicia y fraternidad, como el concilio Vaticano II quiso impulsar.

Nosotros mismos notamos la confusión en nuestro quehacer sacerdotal, porque valoramos lo pequeño, la pedagogía procesual del «grano de mostaza», pero nos duele la dificultad de iniciar y convocar a personas, el poco aprecio eclesial al trabajo de lo minoritario en lo profundo de lo diario y lo anónimo desde los ambientes de la vida, llega a veces a tentarnos el cansancio y el desaliento, aunque siempre nos sentimos llamados a resistir y esperar contra toda esperanza desde lo poco que somos. Agradecemos al Espíritu de la Acción Católica, con su pedadogía de la fe y la acción, el ánimo que nos da para mantenernos en la resistencia evangélica y en el deseo y sueño de creer que la realidad puede ser transformada y fecundada por una acción viva y encarnada, enraizada en los valores del Evangelio que nos regala el «crucificado que ha resucitado», Jesús de Nazaret.

Desde la fe cristiana, desde las comunidades y los movimientos a las que servimos, queremos mantenernos fieles en la «tribulación» de la humanidad y de esta época y optamos por una iglesia que sepa abrir bien los ojos y el corazón para «hacerse cargo de la realidad» críticamente y apostar por realidades humana y sociales que desde una verdadera democracia vayan facilitando lo comunitario y lo digno en medio de los pueblos. Necesitamos que nuestros espacios eclesiales sean espejos de las alegrías y las tristezas de los hombres y mujeres de nuestros pueblos, y dejándonos afectar por ellos, sepamos ser cristianos encarnados y comprometidos en todas las dimensiones, luchando por aquello que hace más falta para que la dignidad avance y se haga duradera y estructural en la organización de la sociedad.

Como sacerdotes queremos luchar por favorecer en nuestras comunidades cristianas, allí donde servimos cada uno de nosotros, una iglesia y una pastoral que:

– Eduque y cultive la actitud de la esperanza en los cristianos, descubriendo la presencia de Dios en la vida y la sacramentalidad de lo que hacemos, uniendo la fe y la vida.

– Cuide la formación sobre la dimensión social y política de la fe y el discernimiento permanente de la realidad y anime a los cristianos al compromiso en los campos de la política, la economía, la cultura, lo sindical y asociativo.

No queremos olvidarnos ni perder en estos momentos, en los que se nos pide estar en actitud de nueva evangelización, las siguientes claves de acción en el quehacer pastoral:

– La persona humana y su dignidad ha de ser el centro de nuestra actuación. Y sentimos que muchas personas hoy están muy rotas, deshumanizadas, explotadas y marginadas.

– Optar por la eclesiología del Vaticano II en nuestras comunidades y grupos: asegurando la presencia, la participación y la corresponsabilidad de los laicos.

– Asegurar un estilo de vida y de trabajo realizado en minoría, en los pequeños grupos, como levadura en la masa, que forman a las personas y ayudan a crecer a los militantes.

– Unidad de criterios y de acción para ser fieles a «la nueva evangelización» que implica:

– salir al encuentro de tantos que están en las calles y las plazas,

– estar cercanos y saber acompañar los procesos de paro, de precariedad laboral, de pobreza y marginación, de fracaso y de falta de seguridad ante el futuro…

– discernir los nuevos escenarios sociales, culturales, religiosos: la secularización, las migraciones, la economía, la política, los medios de comunicación de masas, la investigación científico-técnica.

Este manifiesto, al hilo de nuestro trabajo de reflexión y lectura creyente hecho durante años, lo presentamos en la Pascua, cuando alumbra la luz inmensa de la resurrección que vence todas las muertes, y en medio de nuestro pueblo, en nuestra tierra extremeña, a la que amamos con todas nuestras fuerzas y en la que nos sentimos privilegiados por estar rodeados de nuestra gente y sus grandes valores, Extremadura puede ser un paraíso, no necesitamos éxitos, sino profundidad, fecundidad y hacer emerger los mejores valores y actitudes que están en el fondo de los extremeños y extremeñas: la justicia y la fraternidad, los mejores materiales para hacer un mundo de dignidad y de esperanza desde la lucha y el proceso. Por ello queremos y apostamos por una Iglesia de novedad, de evangelio, de vida y encarnación, que apuesta por el hombre y le sirve sin condiciones.

Feliz Pascua 2012

Enrique Gómez

En nombre de los consiliarios extremeños de los movimientos de acción católica:

Movimiento rural cristiano de Jóvenes y Adultos, Juventud Estudiante Católica, Hermandad obrera de Acción Católica, Juventud Obrera Cristiana, Acción Católica General, Profesionales Cristianos.

MéRIDA, LUNES SANTO

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