Jornada de formación para sacerdotes rurales

Tino, sacerdote de la Diócesis de Coria-Cáceres, nos acompañó en este encuentro a diecisiete curas del MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO y del MOVIMIENTO DE JOVENES RURALES CRISTIANOS. Dos días intensos con el objetivo general: «La creación de líderes y la implicación del cura rural en esa tarea». Una ronda inicial nos puso el alma en los pies -«Sois personas fracasadas», «sin salida», «No hay remedio».

Tino, buen maestro y catequeta, quiso, de este modo, llevarnos de las tinieblas del desánimo a la luz esperanzada de un camino posible para el compromiso y la acción. Nos ayudó a que definiéramos la palabra «líder» -alguien que estimula, que tiene carisma, moviliza, guía, al que la gente sigue con facilidad. La Palabra de Dios lo expresa en la parábola del grano de mostaza; en la acción de Jesús, que va delante de los suyos y que pregunta a la gente qué quieren que haga por ellos; que dialoga y ve lo positivo que hay en el otro -«No estás lejos del Reino de Dios».

Analizamos después la llamada a entender el grupo como líder en los ambientes en los que se implica. Y dentro del grupo, la presencia del cura rural. Partimos de textos de la Doctrina Social de la Iglesia, como Evangelii Gaudium, número 183: «Nadie puede pretender reducir la religión a la intimidad…hemos de preocuparnos por la salud de la sociedad civil».

Y esto es tarea que incumbe también a los pastores -léase, obispos y curas. El grupo es espacio para compartir opiniones y estados de ánimo; para comprender que en estas realidades cotidianas se construye el Reino de Dios; para asumir el papel activo de los laicos, de modo que se promueva lo rural, se valore la acción de la mujer, se cuiden las tradiciones religiosas, se trabaje contra la despoblación…

Pero partiendo de nuestra realidad concreta -«Seguimos en Cristiandad» la tarea del liderazgo ha de asumirla TEMPORALMENTE, el cura, hasta que surjan y se consoliden grupos que sean capaces de ser líderes en sus pueblos y sus ambientes. Ese liderazgo temporal del cura supondría un protagonismo, pero en nombre de la Iglesia, no en nombre propio. Habría que estar atento a lo humano, a la presencia del Reino de Dios en lo cotidiano, a la búsqueda de la utopía frente al derrotismo, a desechar la formación recibida -que constituye a los curas en poseedores de la verdad, por encima del grupo y a potenciar la paciencia y la esperanza. Clave en todo ello es acompañar, en grupo, a aquellos que están implicados en los ambientes, plataformas, asociaciones… Esto supone, además, no entrar en la dinámica de que sólo el culto es lo específico del cura, abrirse a campos de pastoral, vencer mentalidades sacramentalistas y reduccionistas de nuestras parroquias…

Se determinó, siguiendo todo lo expuesto, que los consiliarios desarrollaríamos una acción conjunta: ofrecer a los jóvenes lo rural y el Movimiento Rural Cristiano, en la diócesis, los arciprestazgos, las parroquias, los grupos de confirmación…Asimismo se vio la posibilidad de coordinar esfuerzos con Cáritas, interesada crecientemente en la realidad rural.

El balance general del encuentro fue muy positivo, contenido muy sugerente y estimulante, criterios que iluminan nuestra acción diaria y nuestros campos de compromiso. La dinámica expositiva había sido muy buena, porque se fomentó la participación, comunicación de experiencias, diálogo… Agradecidos al maestro y catequeta Tino, lo emplazamos para que nos acompañe en otras ocasiones y nos transmita algo de su sabiduría en los medios de nuestros Movimientos -Revista Militante, Pistas.

Eugenio Campanario Larguero. Cura rural en Mérida-Badajoz

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