Jornada Mundial de las Comunicaciones este año con el lema “Comunicar en Familia”

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Coincidiendo con la Solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones, este año con el lema «Comunicar en Familia». Y es que, es en la familia donde se aprende lo fundamental de la vida como la enseñanza de un amor que es entrega y gratuidad y también aprendemos a comunicarnos de forma correcta, afectiva, sincera, perdonando, escuchando al otro, razonando… El Papa Francisco ha querido partir de la familia en su mensaje del 23 de enero de 2013 en la Vigilia de la Fiesta de San Francisco de Sales -patrón de los periodistas: «los padres son los primeros educadores. Pero no hay que dejarlos solos; la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común. Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias. La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que «el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido» -Benedicto XVI, Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012. La pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro. Redescubriendo cotidianamente este centro vital que es el encuentro, este «inicio vivo», sabremos orientar nuestra relación con las tecnologías, en lugar de ser guiados por ellas».

Debemos estar alerta desde las familias, y también por supuesto desde la Iglesia, ante el reto que supone la comunicación. San Juan Pablo II desde la encíclica Redemptoris missio indica que «Quizás se ha descuidado un poco este areópago […] los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario. El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo […] no basta pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta ‘nueva cultura’ creada por la comunicación moderna«.

Aprovechemos el hogar, la familia, para transmitir la dimensión religiosa, y ser una buena escuela de comunicación donde los gritos y el odio estén desterrados del lenguaje y el amor sea el vehículo de comunicación.

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