Joven voluntaria en la Casa de la Misericordia: «Nunca pensé que esta experiencia fuera a marcar un antes y un después en mi vida»

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Nunca pensé que esta experiencia fuera a marcar «un antes y un después» en mi vida como cristiana, pues cuando me la nombraron por primera vez no la consideré tan diferente al resto de vivencias de la catequesis, o de cualquier otra actividad religiosa con mi colegio, así que fui con la simple idea de ayudar. Pero cuando volvíamos para Cáceres después de este Campo de Trabajo en la Casa de la Misericordia de Alcuéscar, me di cuenta de que mi ayuda, mi aportación, era diminuta en comparación con todo lo que yo había recibido. No solo de los residentes de la casa, sino de todas las de toda la Comunidad de los Esclavos de María y de los Pobres, y todas personas que estaban allí, y es cuando me di cuenta de que para mí, esta experiencia había sido distinta a las demás, única, y, por este motivo, me apeteció compartirla con todos ustedes, porque creo que es algo que todos deberían vivir, ya que es muy enriquecedora la sensación de ir con la intención de dar algo de ti y al salir, encontrarte mucho más llena, y con unos valores como persona mucho más grandes; y ya que, es muy necesaria la sensación de poder escucharnos a nosotros mismos, escuchar lo que nos dice Dios a través de nuestra alma y disfrutar de esos momentos de serenidad.

Ir esos tres días a Alcuéscar han significado mucho para mí, me ha servido ese tiempo para reflexionar y, a través de momentos, oraciones, y personas, reencontrarme.
Además es una experiencia que me ha aportado en todos los ámbitos porque he aprendido realmente a valorar lo que tengo y no solo eso, sino también la capacidad de disfrutarlo. Esta experiencia nos ha enseñado también la gran virtud, a mirar más por el que tenemos al lado, y hacerlo igual que miramos por nosotros mismos, por esto ánimo a la gente a que lo viva porque solo así entenderá la importancia que tiene.

También me llevo un montón de gente maravillosa que he conocido, que desde el principio han sido súper atentos, me han mostrado su afecto y me han hecho pasarlo genial sin pedir nada a cambio. Me he sentido muy a gusto con mi grupo y me ha encantado conocer a mis monitores, todos han aportado algo, y han hecho unos días increíbles por el simple hecho de estar conviviendo, cantando, y pasando pequeños momentos que solo se pueden entender si los vives, vamos, ¡¡geniales!!

Para finalizar, decir que no puedo sentirme más orgullosa de pertenecer a esta diócesis, de encontrarme con DEDINJU para seguir en este camino y con la gente que también lo sigue; espero vivir muchas más experiencias como esta y disfrutar de dar, ¡y hacerlo en tan buena compañía!

Beatriz Martín

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