16 abril 2025
La Catedral de Coria acoge la Misa Crismal presidida por Mons. Jesús Pulido

La Catedral de Coria fue el escenario de una solemne Misa Crismal, presidida por el obispo de la diócesis de Coria-Cáceres, Mons. Jesús Pulido Arriero. La ceremonia, que se celebró con una notable asistencia de presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, resultó ser un momento de profunda unión para toda la Iglesia diocesana.
Uno de los momentos más significativos de la liturgia fue la consagración del Santo Crisma y la bendición de los óleos utilizados en la unción de los enfermos y de los catecúmenos. Este gesto simbolizó la cohesión de la comunidad, uniendo a todos los miembros de la diócesis en la celebración de los sacramentos. Posteriormente, los arciprestes presentes recibieron estos óleos bendecidos para llevarlos a sus respectivas parroquias, asegurando así que todos los fieles de la diócesis pudieran contar con los mismos óleos consagrados por el obispo.

En su homilía, Mons. Pulido subrayó la importancia de la renovación de las promesas sacerdotales.
«Es Él quien nos ha llamado; es su amor, su perdón y misericordia lo que nos ha convencido», añadió el prelado.
Invitó a los sacerdotes a recordar el día de su ordenación y a renovar su vocación y compromiso como discípulos misioneros.
“No se trata de convencer con el razonamiento brillante o una palabra impositiva, sino de convencer con el testimonio alegre de nuestra vida cristiana”, apostilló el prelado.
Este acto de renovación, explicó el obispo, es esencial para mantener viva la misión de la Iglesia y fortalecer el compromiso pastoral de cada sacerdote con su comunidad.
«Reavivar hoy el carisma recibido implica mantener fresca la llama de la fe y la primera llamada del Señor.”
Además, Mons. Pulido dedicó unas palabras de recuerdo y oración para aquellos que no pudieron asistir a la celebración, como los sacerdotes ausentes, los misioneros, los mayores, los enfermos y todos aquellos que atraviesan situaciones difíciles. También destacó el seminario como un signo del amor de Dios y una apuesta por el futuro de la Iglesia, haciendo un llamado a todos los miembros de la comunidad a seguir apoyando y rezando por la formación de nuevos sacerdotes.
La Misa Crismal continuó con los ritos propios de la ocasión, incluido el momento de la renovación de las promesas sacerdotales, en un ambiente de profunda devoción y compromiso eclesial. Este acto, cargado de simbolismo y espiritualidad, marcó una jornada de unidad y reflexión para toda la diócesis de Coria-Cáceres, consolidando la labor pastoral y misionera de la Iglesia local.

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