La Iglesia avanza en España en protección de menores

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Acogida, escucha, prevención y formación son las claves de la Iglesia en España ante los casos de abusos a menores y personas vulnerables. Para ello, en algunas diócesis se han implementado procesos comunes para la protección de menores, protocolos para los centros educativos y formación para profesores y alumnos para la detección y prevención de abusos.

La Conferencia episcopal española -CEE, en su portal web, pone a disposición una serie de documentos que en cumplimiento de lo establecido por la Santa Sede, informan sobre los protocolos y las oficinas para la protección y presentación de denuncias por abusos cometidos.

Las diócesis españolas y diversas instituciones religiosas -refiere una nota de la CEE- han creado oficinas de atención a las víctimas así como cauces para la presentación de denuncias y protocolos de actuación que están vigentes en sus diversos ámbitos.

Como cada diócesis tiene autonomía para proceder en la organización de estas oficinas, -siempre siguiendo lo dispuesto en el Motu Proprio del Papa Francisco Vos estis lux mundi, considerando que la protección de menores y personas en situación de debilidad es una prioridad para esta iglesia diocesana en Coria-Cáceres y teniendo en cuenta lo establecido en el artículo 2.1 del Motu proprio, en el que se establece que las distintas diócesis creen «algún sistema estable y fácilmente accesible» para presentar los informes referidos a abusos sexuales en el seno de la Iglesia, se decidió instituir de forma oficial esta Oficina, que, con sede en el Obispado -Plaza de Santa María, nº1 de Cáceres, compuesta por D. Ramón de la Trinidad Piñero Mariño, junto con varios expertos en materia jurídica, psicológica y familiar. El teléfono de atención es el 927 24 52 50 y el correo electrónico: oficinarecepcion@diocesiscoriacaceres.es. Tras casi un año de apertura, desde principios de marzo de 2020, no se ha recibido ninguna denuncia.

De este modo, la Iglesia asume el compromiso de cuidar y educar, con respeto y ejerciendo su ministerio; proteger a todos menores y adultos vulnerables; crear comunidades seguras donde haya una vigilancia informada sobre los peligros del abuso.

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