La misericordia y la providencia de Dios tienen un nombre mágico: Cottolengo

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Jacinto Alegre Pujals nació en Terrassa -noreste de España el 24 de diciembre de 1874 y murió en Barcelona el 10 de diciembre de 1930. En 1892, ingresó en la Compañía de Jesús y dedicó su vida al servicio de Dios y a ayudar a enfermos y a personas necesitadas. En 2014, el papa Francisco reconoció las «virtudes heroicas»-primer paso hacia la santidad- del jesuita español Jacinto Alegre Pujals, recibiendo dese ese momento el título de «venerable».

Jacinto Alegre sembró la semilla pero no vio fundado el Cottolengo. En los últimos momentos de su vida tenía cerca a su superior el P. Guim y al Sr. Rómulo Zaragoza, un laico dirigido espiritual suyo, ambos se comprometieron a llevar adelante sus deseos de fundar un Cottolengo apoyados por el Obispo Dr. Irurita. El Cottolengo del Padre Alegre, se fundó el 13 de enero de 1952 en la alquería de La Fragosa, en el municipio cacereño de Nuñomoral, al amparo de unas religiosas que siempre han defendido una premisa: ayudar al prójimo, una institución religiosa que asiste a enfermos terminales y en situación de pobreza que por sus posibilidades económicas, no puedan ser atendidos en otros centros.

El P. Jacinto Alegre dijo: «¡Qué alegría la mía si al morir veo que salen del cielo para venir a recibirme todos los pobres, que allí son los amos, a quienes he socorrido en vida y todos quieran recibirme en su casa!».

La congregación viene realizando una extraordinario labor social, caritativa y sanitaria, destacando, desde sus comienzos, por atender a la maternidad de la zona, así como acoger con cariño y dedicación a los niños y enfermos abandonados, los incurables, afectados por graves discapacidades, en general a los más desfavorecidos de Las Hurdes. Sesenta años después, continúan su entregada misión de acogida y cuidado humanitario, sustentadas, tanto ellas como los residentes, por limosnas y donativos y no admiten subvenciones. «Queríamos dar testimonio claro de una confianza ilimitada en Dios. Queríamos vivir exclusivamente de la providencia amorosa del Padre, seguros, por la palabra de Jesús, de que el Padre cuida de nosotros«.

El 7 de septiembre de 2012 la Congregación Servidoras de Jesús de Cottolengo de Hurdes recibió la Medalla de Extremadura, cumpliéndose el sesenta aniversario de su llegada a Hurdes. Numerosas instituciones y personas de toda Extremadura se unieron a la petición de esta concesión.

Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres pedía en abril de 2012 la adhesión para la concesión de la Medalla de Extremadura a la congregración: «Con una mirada retrospectiva de sesenta años atrás, y figurándonos cómo estaban en esa época Las Hurdes, estas mujeres, en su abnegada misión, podríamos declararlas como verdaderas heroínas«.

Según recoge el decreto de concesión de la medalla: «las Hermanas Servidoras de Jesús del Cottolengo del Padre Alegre desarrollan -… una eficiente y sacrificada labor social, caritativa y asistencial, acogiendo con gran cariño y total dedicación a niños y adultos con enfermedades incurables, a personas abandonadas y afectadas por las más graves discapacidades, en definitiva, dando dignidad a las personas más desfavorecidas de la comarca de Las Hurdes y, en general, de toda Extremadura». La medalla fue un justo reconocimiento a la labor de las Servidoras.

La directora desde 2014 es la Madre Caridad Gómiz. La congregación, con 4 religiosas, atiende actualmente a 45 enfermos con la ayuda de 15 contratados y un voluntariado que va variando según las épocas y que realiza diferentes actividades, como atención a los enfermos -darles de comer, pasear, jugar, ayudar en el costurero, la cocina, el jardín o viajar con ellos -por ocio o desplazamientos a Plasencia para revisiones médicas.

Una vez, hablando con el delegado de misiones -son muchas las delegaciones diocesanas que acuden a Hurdes para encontrarse cara a cara con el rostro de Dios en los sufrientes me contaba que la misericordia y providencia de Dios tienen un nombre mágico: Cottolengo. No encuentro mejor definición.

Lorena Jorna.

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