La soledad, la vejez y las residencias

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Recoge el dicho que “Como en casa, en ningún sitio”. Sin embargo, el paradigma social está cambiando esta afirmación. La soledad y la vejez son dos caras de una realidad que en realidad no es una moneda, sino una realidad poliédrica. En España, hay cerca de 4,7 millones de hogares unipersonales, 2 millones de ellos (el 42,5%) están formados por personas mayores de 65 años. La dificultad a la que se enfrenta la población no es la soledad optativa, sino la soledad sobrevenida, la no elegida, la que hace sufrir a las personas. La soledad es la causante de muchas enfermedades, no solo en mayores, así como del aumento de la gravedad de otras.

En ocasiones, es necesario acudir a cuidados en residencias, que no solo deben limitarse a cubrir necesidades físicas, sino que es necesario un acompañamiento integral para que las personas tengan sus necesidades psicosociales cubiertas. En el territorio de la diócesis de Coria-Cáceres, existen 6 residencias, algunas vinculadas a la diócesis y otras a fundaciones privadas, que atienden a los mayores en su vejez, prestando una asistencia y una atención cercana, cariñosa y atenta.

En Brozas, en la Residencia Nuestro Hogar, Ana Paula Blázquez, su directora cuenta que para ellos es prioridad mejorar la vida de cada uno de los residentes. Cuenta con un gimnasio, por ejemplo, al que «algunos acuden por libre a hacer ejercicio, al objeto de mantenerse activos».

El objetivo de todas las actividades del centro es contribuir al bienestar de los mayores. En los últimos meses han realizado talleres de cocina y repostería, manualidades navideñas, formación para los profesionales sobre disfagia… y han suscrito convenios de colaboración con diversas entidades como Europa formación, Cáritas parroquial de Brozas, el IES San Pedro de Alcántara de la localidad de Alcántara o Cruz Roja.

La directora destaca la atención de los 18 profesionales que conforman la plantilla que abarca desde una enfermera, auxiliares de clínica, gerocultores, cocinera, mantenimiento… «Todos somos diferentes, pero tenemos en común el mismo valor: la transmisión de amor a nuestros mayores. Tanto ellos como nosotros somos parte integrante de un hogar». Ana Paula reconoce que estos últimos meses al frente de la residencia han sido difíciles, por los fallecimientos. «Hemos despedido a algunos de nuestros ‘abuelos’ y ‘abuelas’ y esto siempre es doloroso», apostilla Blázquez.

Ellos ponen en práctica el mens sana in corpore sano: «Contamos con el asesoramiento de una nutricionista y apostamos por los productos artesanos. De nuestra dieta ha desaparecido la bollería industrial. Y siempre que lo deseen pueden comer fruta», sentencia la directora, que recuerda que en la Residencia Nuestro Hogar apuestan por «una residencia adaptada a nuestros mayores, en los que se sientan como en casa: desaparición de sujeciones, horarios flexibles, habitaciones decoradas a su gusto, libertad de movimiento y voluntad. En la que prima el cariño y el respeto», afirma orgullosa Ana Paula.

Por suerte, muchos de los residentes, cuentan con las visitas de sus familiares, a los que el centro les ofrece un amplio horario de visitas. «Consideramos muy importante que cuenten con la cercanía de su familia, para que se sientan queridos y acompañados, por eso, también realizamos un esfuerzo por mantener informadas a las familias», detalla la directora. Además, para quienes están más lejos, ofrecen videoconferencias con los

 familiares y teléfono gratuito.

Le pregunto por alguna anécdota del día a día y me reconoce que le sorprende una de las actividades por su “éxito”: el bingo. «Sin lugar a dudas el juego preferido de nuestros mayores es el bingo. No hay otra actividad que tenga tanto éxito y tan alto índice de participación», cuenta entre risas. «Viven expectantes el momento de cantar «línea», cuando cantan «bingo», es una fiesta. El ganador se pone en pie y recibe una ovación, no os podéis imaginar cómo se ilumina su rostro».

UN ESTILO ESPECIAL. RESIDENCIAS DIOCESANAS

«Las residencias diocesanas ofrecen un servicio especial, poniendo en el centro a la persona, en muchos casos somos un salvavidas de urgencia. Donde no llegan ni los estamentos públicos o privados, sí llegan nuestras instituciones. En los primeros momentos de necesidad de un mayor en riesgo físico, psicológico, social e incluso económico». Las entidades públicas no pueden atender rápidamente por la burocracia y las entidades privadas por el elevado coste de las plazas asistenciales.

«Nosotros, aunque nos resulta imposible atender a toda la demanda social, sí podemos y hemos actuado en todas esas situaciones de urgencia para estos mayores», explicaba en una reciente entrevista Carlos Carabias, director de la residencia de San Nicolás y la Inmaculada de Coria.

Los precios de las residencias diocesanas son asequibles en comparación con otros centros privados, debido a que procuran dar servicio a quienes realmente lo necesitan. «Aquello que hagáis a uno de estos mis hermanos, a mí me lo hicisteis…», reza Mateo 25, 31. Por eso, las tarifas de precios oscilan entre los 800 y los 1200 euros/mes.

HOMENAJE DE LA DIÓCESIS A LOS TRABAJADORES

Cabe recordar que la Diócesis Coria-Cáceres realizó en diciembre de 2022 un homenaje a los trabajadores de sus residencias por su labor durante la pandemia de la Covid-19

Un acto emotivo, presidido por el obispo Jesús Pulido. Tras la ceremonia litúrgica, se visualizó un vídeo de los trabajadores de las residencias diocesanas, haciéndose entrega de una placa conmemorativa.

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