La Virgen de Argeme bajó a la Catedral de Coria

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En torno a las ocho y media de la tarde, del jueves 30 de abril, tal como se preveía, llegaba la Santísima Virgen de Argeme a la Puerta Nueva; tras un desfile de caballos, estandartes con sus cofradías, devotos, aparecía al fondo la imagen de la Virgen, que la acompañaba, como sacerdote oficiante Don Julián Carlos, párroco de la ciudad, llevada a hombros de autoridades y acompañada de los directivos de la Cofradía, era recibida por el Sr. Obispo y Cabildo, haciéndole entrega, por parte del Sr. Alcalde, del bastón de mando y de las llaves de la ciudad de Coria y quedando como Señora de la misma, durante estos días, que va a permanecer en la Catedral.

A las puertas del templo catedralicio le esperaba el pueblo para aclamarle con aplausos y vítores y para acogerle en su corazón, siendo introducida por quienes le venían portando en su recorrido y por el Cabildo, que también quiso hacerse eco de su acogida.

Don José María Martín Martín le dirigió unas palabras de saludo y le dio las gracias por traerle allí como nuevo Presidente de la Cofradía; de Ella dijo que es la confesora espiritual de Coria porque acuden los corianos a contarles sus problemas; le siguió diciendo que es la esperanza del pueblo y el modelo en el que nos tenemos que fijar. Le dirigió un recuerdo para emigrantes e inmigrantes, que no padezcan la xenofobia, sin olvidar los problemas por los que están pasado los más necesitados. Tuvo el deseo de que los avatares del mundo moderno no impidan su visión. Agradeció la presencia del Sr. Obispo y demás clero de la ciudad. Pidió la bendición de María para todos y que todos disfrutemos de Ella durante toda su estancia con nosotros.

Nuestro Pastor diocesano, Don Francisco Cerro, le dio la bienvenida a la Catedral, como Madre de esta Casa, que como tal, sabemos que escucha siempre a sus hijos y para ello, hizo alusión a la oración de San Bernardo en la que se nos dice que quien acude a Ella, no deja de atendernos. Tuvo un recuerdo muy sentido para los fallecidos del Nepal y los del Mediterráneo. Pidió la bendición para el XIV Sínodo Diocesano que venimos celebrando y le dirigió una súplica para que nos ayude en este Valle de lágrimas.

Durante estos días que la Virgen va a permanecer en la ciudad, procuremos ir a verla y todo lo que hemos dicho de Ella en su recibimiento, pidámosle que lo haga realidad en nuestras vidas. ¡Bienvenida, Virgen de Argeme!

Román Fernández Martín

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