Los catequistas de la Diócesis vivimos una apasionante convivencia de final de curso

20180618-catequesis-olivenza

«Broche de oro para un curso intenso«, esta fue una de las expresiones más escuchadas durante todo el sábado en nuestra Convivencia de final de curso. Desde distintos lugares de nuestra Diócesis, un entusiasmado grupo de catequistas pusimos rumbo a Olivenza para vivir una convivencia inolvidable, que ha dejado destellos imborrables del amor de Dios en nuestros corazones, de la mano de San Juan Macías y del venerable D. Luis Zambrano.

El párroco de Olivenza y un grupo de Catequistas y del Hogar de Nazaret nos acogieron con los brazos abiertos en la Casa Parroquial. Allí mismo tuvimos la oportunidad de escuchar en primera persona «el milagro del arroz» por uno de los testigos oculares de este acontecimiento sorprendente que tuvo lugar en el año 1949. Tras este relato inolvidable, tuvimos el privilegio de celebrar la Eucaristía en la misma Cocina -ahora Capilla donde tuvo lugar el milagro. Una Eucaristía con sabor a santidad.

Posteriormente, disfrutamos de una visita guiada por Olivenza, descubriendo la mezcla del arte portugués y extremeño en todo el recorrido, deteniéndonos especialmente en la visita de la Capilla de la Casa de la Misericordia, la Iglesia de Santa María Magdalena y la Iglesia de Santa María del Castillo.

Después de recrearnos con tanto arte, la comida nos estaba esperando para reponer fuerzas. Finalmente, la visita del Museo Etnológico nos llenó de recuerdos y del gozo de contemplar un Museo tan completo, donde las recreaciones de oficios y salas nos transportaron a otra época.

Antes de emprender el regreso, nos detuvimos en una artesanal pastelería para comprar y saborear la famosa «técula mécula» de Olivenza. Desde la dulzura de ese postre, volvimos a nuestro autobús para regresar con la alegría de nuestros cantos que manifestaban la alegría de nuestros corazones por la experiencia vivida.

Gracias a todos por este día inolvidable, pero especialmente gracias por vuestra entrega diaria en la catequesis de vuestras comunidades cristianas, y por seguir cuidando y alimentando vuestra vocación catequética. Siempre unidos y siempre hermanos.

¡Adelante, siempre adelante!

Roberto Rubio Domínguez. Delegado de Catequesis

Ir arriba
X