Los niños del Movimiento Junior reflexionan sobre refugiados e inmigrantes en el Campamento Los Hurones

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«Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis. El extranjero que resida con vosotros será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo» Lev 19, 33-34

Los niños del Movimiento Junior, concienciados por la situación que atraviesa nuestro mundo, donde 65,6 millones de personas se encontraban desplazadas forzosamente a finales de 2016 en todo el mundo a consecuencia de la persecución, los conflictos, la violencia o las violaciones de derechos humanos, lo que representa un aumento de 300.000 personas respecto al año anterior -la población desplazada forzosamente en el mundo siguió en máximos históricos según el último informe de ACNUR; están reflexionando sobre los refugiados y los inmigrantes en su campamento estival.

Desde el 20 de Julio y hasta el día 30, en las instalaciones del Movimiento Junior del Campamento Los Hurones en Perales del Puerto, 72 niños desde los 7 y hasta los 15 años, son conscientes de que son afortunados en un mundo donde algunos niños, por desgracia, están atravesando grandes dificultades.

Ricardo Fernández, coordinador del campamento, nos cuenta que este tema, y cómo se vive en la sociedad actual, es una de las preocupaciones de los niños, que han salido de la coordinadora, en la que los niños que representan a sus grupos, proponen periódicamente temas. «Los refugiados, los inmigrantes y cómo se vive esta situación hoy en día es algo que les preocupa», explica Fernández.

Se trata de un tema complejo, en el que intervienen muchos factores. «Intentamos tocar los ámbitos, una amplia reflexión desde las causas a las consecuencias, las actitudes del gobierno», cuenta el coordinador del campamento. «Es una reflexión bastante completa, que no se puede analizar con la profundidad de los mayores, pero sí es intenta que sean conscientes de la realidad que nos rodea, con mucha sensibilidad», sentencia Ricardo Fernández.

Por otro lado, este campamento, destacan desde el Movimiento Junior, es una experiencia que invita a los niños madurar, pospone sus rutinas del «día a día» y les hace tener que enfrentarse a la realidad sin las «redes seguras» de los padres. «Es una experiencia muy importante para los chicos, enfrentarse a la realidad sin sus padres. Tiene que aprender a saltar los obstáculos y las dificultades que se les presenten». Se trata de un verdadero entrenamiento para la vida.

En las actividades siempre hay niños que participan por primera vez, en esta ocasión en torno a unos 15. Los acampados proceden principalmente de los grupos del Movimiento Junior de las parroquias de Cáceres San Juan Macías, Sagrada Familia y Buen Pastor y Espíritu Santo, también de otras localidades como Sierra de Fuentes, Perales del Puerto, Zarza de Montánchez o Santa Amalia.

Los niños están disfrutando de la experiencia, que va llegando a su fin. «Ellos todavía no se dan cuentan de que se va terminando. Lo están pasando «pipa», como dicen ellos, genial. Aunque cuando hablan con los padres alguno tienen morriña, pero es normal», desvela Ricardo

Talleres, juegos, una marcha a Robledillo, ginkanas, rastreos, veladas, visita a Perales del Puerto y la hora de baño en el río a la piscina de Hoyos junto con las reflexiones, oraciones y celebraciones, forman parte del día a día del campamento.

«Es difícil elegir la actividad con la que más disfrutan, se trata de un conjunto de todo. Ayer -miércoles 26, les gustó mucho un juego en el que cantaron y bailaron sin parar«, nos aclara el coordinador, quien tiene más claro que es lo que más difícil les resulta a los niños: «Cuesta un poquito limpiar y sobre todo levantarse, sobre todo los más mayores, y también las comidas, que no son iguales de las de casa. Pero esto forma parte también de la experiencia».

30 voluntarios sacan adelante todo el trabajo de este campamento del Movimiento Junior para que los niños vivan una verdadera aventura.

Francisco Cerro Chaves acompañado de los responsables del CampamentoPor otro lado, nuestro obispo, Francisco Cerro, visitó el campamento este miércoles 26 de julio. Allí tuvo una oración con los niños y los monitores en la que compartió con ellos una reflexión sobre los refugiados, al hilo del tema que se trabaja en el campamento, el obispo diocesano también les pidió que acogieran «a Dios en su corazón».

Preguntado por alguna anécdota de estos días en el campamento Los Hurones de Perales del Puerto, Ricardo Fernández se sonríe y nos responde: «Los chicos siempre te sorprenden y tienen alguna ocurrencia». Pero esto, como un campamento, no puede contarse. Hay que vivirlo.

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