Medio centenar de jóvenes en la peregrinación a Guadalupe

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Los días 13, 14 y 15 de octubre, la DELEGACIóN DE INFANCIA Y JUVENTUD un año más, ha organizado su VIII Peregrinación de jóvenes a Guadalupe. Con el lema «SE ACERCó Y CAMINó CON ELLOS» más de 50 jóvenes de diferentes lugares de nuestra diócesis e incluso de otras diócesis, hemos peregrinado para ponernos a los pies de la Madre.

Acompañados del Padre Fernando Alcázar y de Don David Flores, a lo largo de estos tres días hemos ido descubriendo el mensaje del lema: que un cristiano no puede caminar solo, tiene que hacerlo en comunidad, y más aún la necesidad que tenemos de ser «acompañados espiritualmente».

Iniciamos nuestro camino el viernes por la tarde llegando a Logrosán, tiempo para conocerse, Eucaristía, juegos….las primeras risas y la cercanía después de romper el hielo del primer momento.

El sábado por la mañana oración de laudes y etapa Logrosán – Cañamero; por la tarde catequesis impartida por Don David Flores, que nos explicó en qué consiste el «acompañamiento espiritual» y de la importancia de tener a una persona que te guíe en tu vida, que te ayude en los momentos difíciles, en tus dudas; junto con el testimonio de dos jóvenes que ya son acompañados, Raquel y Manu, y una pequeña reflexión por grupos que nos ayudó a entender y animó para ponerlo en práctica.

Más juegos, risas, música, bailes…. Y por la noche la Vigilia de Adoración. Ponerte a los pies de Jesús Sacramentado, dejarte mirar por él, descubrirte ante el Señor y sentir como te mira, sin duda es lo más… descubrir y sentir el AMOR DE JESúS, nos hizo vivir a muchos el momento más especial de la peregrinación.

Terminamos el domingo haciendo la etapa Cañamero – Guadalupe, acompañados de nuestro obispo Don Francisco que presidió la Eucaristía, ahí vivimos otro momento muy bonito y especial a los pies de nuestra Madre la Virgen de Guadalupe, nadie como Ella para guiarnos en nuestro caminar de la vida, a Ella nos encomendamos.

Han sido tres días vividos muy intensamente, tiempo de conocerse, caminar juntos, juegos, risas, oración, Eucaristía, cansancio, calor….pero que nos han enriquecido como personas y nos han ayudado a vivir y crecer en nuestra fe. Me ha impresionado sobre todo la alegría de estos jóvenes, el saber estar y convivir sin quejarse, el respeto, el silencio y la participación de todos en la oración, catequesis, Eucaristía, juegos.

Como muestra de lo que ha significado esta peregrinación cito textualmente lo que dijo María -una chica de Valencia de Alcántara, en las escaleras del Monasterio en Guadalupe: ..»¡yo no me quiero ir, no quiero que se acabe!, ¿no nos podemos quedar así para siempre?…»

Esto no ha terminado aquí, como nos dijo el Padre Fernando ahora empieza nuestro caminar en la vida como cristianos comprometidos. Sin duda el camino no lo haremos solos, con nosotros él caminará… «se acercó y caminó con ellos«.

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