«Mientras pueda, seguiré siendo misionera» Hermana María Merino #Domund2022

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(La Hermana María Merino Trenado, hijas de María Madre De la Iglesia en la rueda de prensa de presentación del Domund 2022)

Hermana María Merino Trenado (Hijas de María Madre De la Iglesia). Ha estado en Venezuela, Colombia, México y regresó a España en 2019. Primero a Guadix y desde hace un mes a Cáceres, donde está colaborando en el comedor del colegio San José. «Mientras pueda, seguiré», adelanta con una sonrisa.

La religiosa se mostró muy agradecida con Dios “por haberme elegido”. «Estoy muy contenta y alegre por llevar el mensaje de Jesús a los más excluidos». La religiosa, que ha estado más de 50 años en la misión, narró su labor principal durante estos años, al cuidado de las niñas, principalmente.

En Venezuela, en la zona de Las Minas y Los Llanos, atendía a niñas y niños “descalzos pero llenos de alegría y humildad”. «Se conforman con lo poco que tienen. Atendíamos a los niños de la calle, proporcionábamos alimentos, ropa… En una fábrica de confección que había en la zona, recogíamos la ropa que se desechaba por taras y la repartíamos».

También estuvo en Colombia, en la zona de los Andes, donde atendió a niños abandonados. Allí se reunían con las familias para conocer cuáles eran sus principales necesidades. «Entre las más apremiantes estaba la atención a la infancia, los niños pequeños se quedaban abandonados y encerrados mientras las madres iban a trabajar, Creamos un jardín de infancia. Pequeño y hecho de adobe, allí les aseábamos, les dábamos tres comidas al día…», relata la Hermana María Merino. En el pueblo no contaban con luz eléctrica y concienciaron a los vecinos de que era un bien para todos. También crearon un bachillerato agropecuario para los jóvenes de la zona.

Con humor ha relatado que, para acudir a la Iglesia, en esa zona tenían que recorrer un camino de barro al que llamaban “real”: «Al llegar teníamos que poner los zapatos bajo el grifo para quitar la tierra»

En cuanto a su experiencia en México, la religiosa, de las Hijas de María Madre de la Iglesia, destaco que realizó una labor “preciosa” en un hogar para las hijas de madres reclusas. «Cuando salían de prisión e iban a ver la casa donde estaban viviendo sus hijas estaban impresionadas y agradecidas». También realizaban labores de catequesis y atención pastoral en colaboración con la congregación de guadalupanos.

Finalmente regresó a Venezuela, al barrio de petare, donde muchas niñas eran acogidas en un hogar, donde les daban formación y atención y enseñanzas religiosas.

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