Misa Crismal en la Concatedral. Don Francisco a los sacerdotes: «Tenemos que transmitir el sabor de Dios»

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Los sacerdotes de la Diócesis se reunieron junto a su obispo para celebrar la Misa Crismal en Cáceres el Miércoles Santo en la Concatedral de Santa María en Cáceres. En esta ocasión el templo ha sido el encargado de acoger esta celebración debido a las obras de la seo cauriense.

Francisco Cerro Chaves presidió esta Eucaristía, muy especial para toda la diócesis ya que expresa muy bien la comunión de toda la iglesia diocesana, en ella, se reúne todo el presbiterio y los sacerdotes renuevan su compromiso sacerdotal, delante de religiosos y religiosas así como numerosos laicos que participaron en la celebración. En la celebración, además, se bendicen los óleos -enfermos y catecúmenos y se consagra el Santo Crisma. Este Crisma se usa en el bautismo, la confirmación, en las ordenaciones sacerdotales y la consagración de altares y templos.

«No existe mayor alegría para el obispo que estar con todo el pueblo de Dios y de todos los que han hecho del seguimiento de Cristo su forma de vida«, comenzó el prelado diocesano.

Al inicio de la ceremonia tuvo un recuerdo especial para el momento que vive la Iglesia Diocesana, en la recta final del XIV Sínodo, y agradeció a todos su presencia, a los religiosos y religiosas en todos sus carismas y a todos los laicos presentes.

Durante la homilía, el obispo expuso tres claves relacionadas con el sacerdocio. Primero un agradecimiento a Dios por los sacerdotes, porque son ungidos para anunciar la Buena Noticia a los hombres, ungidos para ser pastores, celebrar la Eucaristía.

«Gracias por el don del sacerdocio por cada uno su historia su entrega sus cansancios y sus alegrías. Anoche leía sobre Charles de Foucault, todos sabéis que le costó hacerse sacerdote, tenía el fin de Francisco de Asís, fraternidad sacerdotal. En una conversación con la superiora de las clarisas de Jerusalén le dijo, tú lo enfocas mal, la dignidad sacerdotal está desde el principio, desde el vientre de la Virgen: aquí estoy para hacer tú voluntad. Vivir en manos del Padre, ser humanidad que colabora en la redención del mundo». Y declaró que «nuestra dignidad es la del servicio; ponerse a los pies de la gente humilde». También reconoció que «los sacerdotes, con todos sus defectos, como los obispos y hasta el Papa, son mucho más queridos de lo que a veces puede parecer», y sentenció: «Es buena noticia el sacerdote donde quiera que esté».

En segundo lugar explicó cuál es el perfil del sacerdote que quiere la Diócesis, avalado por las propuestas que se desprenden de los grupos sinodales: «queremos un sacerdote muy de Dios pero muy humano, un sacerdote que sea muy eclesial -que vibra con la iglesia, que siente y sintoniza con el corazón de Cristo en el corazón de la iglesia , capaz de trabajar con todos, religiosos, jóvenes niños…., muy diocesano -que sienta está tierra y está gente, acercándose al mundo de los que sufren pero no clerical».

Por último recordó a los sacerdotes que todo comienza con la ordenación: «Cuando nos ordenamos sacerdotes es cuando empieza la verdadera formación. Tenemos que transmitir el sabor de Dios. Que seamos capaces de seguir formándonos para entregarnos. La ordenación sacerdotal es para servir al pueblo de Dios». También agradeció la labor del seminario en la formación y pidió a todos los presentes que les ayuden a ser mejores curas.

Después comenzaron los ritos propios de la Misa Crismal. En el momento de la renovación de las promesas sacerdotales, los fieles son invitados a orar por él y por los demás sacerdotes y diáconos. Posteriormente se bendijo el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos y se consagró el Santo Crisma. Para la consagración del Crisma, al igual que en la consagración de la misa, todos los sacerdotes presentes extendieron la mano derecha, aunque no pronuncian la oración, que solo es declamada por el obispo. El aceite para los óleos es aportado por los confirmandos de la Diócesis cada año en un encuentro anterior durante la Cuaresma.

Este gesto simboliza la unión de la comunidad de creyentes, cada sacerdote lleva esos óleos a su parroquia y si no ha podido acudir a esta celebración, el Arcipreste es el encargado de hacerlo. De esta forma en cada una de las parroquias de nuestra diócesis, el óleo usado es el mismo que el del resto. En algunos Arciprestazgos existen crismeras -digamos, ánforas grandes para facilitar la distribución al Arciprestazgo y que los párrocos no tengan que acudir a la Catedral a por ellos.

Al final de la Eucaristía antes de la bendición, el Vicario de Pastoral y secretario del Sínodo, Jesús Moreno Ramos, ha recordado a los presentes que hasta el 10 de mayo, Fiesta de San Juan de ávila, está abierto el plazo para actualizar las listas de los grupos sinodales -baja e incorporaciones que hayan podido producirse en este tiempo dentro de los grupos y después se elaborará el reglamento para las Asambleas Finales y se establecerá la proporcionalidad de la representación.

También, el Vicario de Pastoral, ha vuelto a solicitar que las personas que trabajan con menores tienen que remitir al obispado las certificaciones de no estar incluidos en el registro de delitos sexuales, solicitando al Ministerio de Justicia el certificado de delitos de naturaleza sexual para trabajar habitualmente con menores y que pide la ley. Esto afecta a los trabajadores y voluntarios. En Extremadura ya se han solicitado más de 70.000. Toda la información la tienen los párrocos.

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