Misión Franciscana en Calzadilla

20191218-misionfranciscana

Durante la semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre, un grupo de hermanos menores franciscanos de distintas fraternidades -El Palancar, Cáceres y Alcalá de Henares, junto con algunos hermanos de la Orden franciscana seglar de Cáceres han vivido una misión itinerante en Calzadilla, saliendo de sus fraternidades de origen y constituyendo una «Fraternidad franciscana entre la gente«, siguiendo la tradición franciscana de que «nuestro claustro es el mundo«.

Como respuesta a las propuestas de nuestro Sínodo diocesano, que nos lanza a salir, y a la misión, en el Arciprestazgo de Coria se reflexionó sobre la urgencia del primer anuncio y se trabajó la posibilidad de organizar misiones populares con nuevas formas. Se estableció que esta propuesta piloto se realizase en Calzadilla.

Los primeros pasos fueron la toma de contacto de la Unidad Pastoral de Coria con los hermanos franciscanos, que junto al Obispo, acogieron la propuesta y animaron a su realización. Posteriormente, el Consejo Pastoral de Calzadilla conoció la iniciativa y dispuso los preparativos y recursos.

«Cuando el bienaventurado Francisco acabó la obra de la Iglesia de San Damián, vestía hábito de ermitaño, llevaba bastón y calzado, y se ceñía con una correa. Habiendo escuchado un día en la celebración de la Misa lo que dice Cristo a sus discípulos cuando los envía a predicar -… dijo transportado de indecible júbilo: «Esto es lo que ansío cumplir con todas mis fuerzas».

Ha sido una misión itinerante, una «fraternidad franciscana entre la gente«, porque es la itinerancia lo que ha caracterizado la vida de los hermanos mendicantes. La itinerancia es vivir «peregrinos y forasteros», no sólo como modo de ir de misión, sino también como condición de vida, viviendo en un lugar.

Comenzó la experiencia un día antes, teniendo los hermanos el sábado anterior un retiro en El Palancar y un envío de la comunidad. En Calzadilla los hermanos han hecho experiencia de «salir», de dejar el convento, la seguridad, y de ponerse a caminar por las calles de Calzadilla, pasando en fraternidad, tocando las puertas de las casas y parándose con las personas y familias.

La Casa Parroquial se convirtió en su convento itinerante. No les faltó la manutención que generosamente los feligreses aportaban.

Comenzó la semana coincidiendo con la festividad de Santa Catalina, patrona del pueblo, que sirvió como presentación, participando a continuación en la lectura del Manifiesto contra la violencia de género en la plaza del pueblo.

Las mañanas estaban dedicadas a los enfermos y ancianos. La gente se alegra y hay bellos encuentros; se desea la paz y hay ocasiones para conversar sobre la fe. El mercadillo semanal fue otro momento de encuentro con los gitanos. Otra mañana se visitó el Colegio y a sus dieciocho alumnos de infantil y primaria; otra mañana se visitó la Residencia de Ancianos y los Pisos Tutelados. En todos los encuentros se anuncia el Evangelio de la paz y el bien.

Las tardes se dedicaban a las familias, especialmente a las más jóvenes, con los que se comparte conversación sobre la situación del pueblo y la situación de la fe personal.

La vida de cada día estaba jalonada por la oración litúrgica, la oración personal y la Eucaristía. A todos los actos en la Iglesia, estaba invitado todo el que quisiera asistir. Se empezaba con el Oficio de Lectura, Adoración Eucarística y Laudes. A medio día, la hora intermedia, y al final de la tarde Vísperas con Eucaristía. También por la tarde se mantuvieron encuentros testimoniales, uno de ellos sobre la figura de San Pedro de Alcántara, otro de Lectio Divina. La última de las tardes, algunos hermanos de la fraternidad de Cáceres, de la Orden Franciscana menor, expusieron bellamente el carisma franciscano y de modo particular en su dimensión laical. La última tarde se tuvo una bella Vigilia de Oración Franciscana en torno a la TAU y una merienda cena compartida.

Ha sido una misión sencilla, hecha de encuentros poco estridentes, pero marcada por la presencia del Señor.

» Y, grabadas en la memoria cuantas cosas había escuchado, se esforzó en cumplirlas con alegría: se despojó al momento de los objetos duplicados y no usó en adelante de bastón, calzado, zurrón o alforja; y, haciéndose una túnica muy basta y rústica, abandonó la correa y se ciñó con una cuerda. Adhiriéndose de todo corazón a las palabras de nueva gracia y pensando en cómo llevarlas a la práctica, empezó, por impulso divino, a anunciar la perfección del Evangelio y a predicar en público con sencillez la penitencia «. -Tres Compañeros, 25

Julián Carlos Pérez.

Quizás te pueda interesar

Nuevos nombramientos para el Colegio Diocesano José Luis Cotallo

El Obispo de Coria-Cáceres, Monseñor Jesús Pulido ha realizado los siguientes nombramientos con fecha de 28 de…

Jóvenes extremeños peregrinan a Santiago y participarán en la PEJ

La Delegación de la Pastoral Juvenil de Coria-Cáceres ha comenzado este jueves 28 de julio su camino…

Laicos de la Familia Spínola visitan Coria

El 24 de julio se unió a la eucaristía dominical en la parroquia de San Ignacio de…

Ir arriba
X