MONS. PULIDO: «Mientras voy aprendiendo e integrándome cada día convertiré en oración mis limitaciones para que el Señor las supla»

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Tras la toma de posesión ayer en Coria el nuevo obispo diocesano ha celebrado Misal Estacional esta tarde en la ciudad de Cáceres en la Concatedral de Santa María.

«Esta celebración completa, de alguna manera, la de ayer, como inicio de mi servicio entre ustedes. Todavía siento fresca la unción de la ordenación y la gracia del sacramento, con la que el Señor me ha consagrado con la fuerza de su Espíritu para hacer las veces de Jesús Buen Pastor, que dio su vida por las ovejas». Con esas palabras se dirigía a los fieles el ya obispo de Coria-Cáceres, monseñor Jesús Pulido Arriero, en su primera homilía desde la Concatedral de Santa María. El cabildo le daba la bienvenida en la puerta de la Concatedral en torno a las 18:20 horas.

Tras la recepción, Mons. Pulido se ha dirigido hacia el templo donde ha hecho una primera parada en la Capilla del Santísimo Sacramento para tener un momento de oración. Después la celebración daba comienzo a las 18.30h en una concatedral abarrotada de fieles.

En un momento de la celebración, D. ángel David Martín Rubio recordó que, en 1957, por Bula del papa Pío XII la hasta entonces Parroquia de Santa María la Mayor, recibió el título y grado de Concatedral.

«Muchos de sus predecesores dejaron su impronta en este templo y, sin olvidar a los más inmediatos ―D. Ciriaco Benavente y D. Francisco Cerro―es particular nuestra vinculación con los que recibieron sepultura bajo sus losas: D. Manuel Llopis Ivorra y D. Jesús Domínguez Gómez. Al igual que con los anteriores obispos, el Cabildo Catedral de la Diócesis de Coria-Cáceres se ofrece para seguir cumpliendo con nuestra principal misión que consiste en desarrollar en nombre del obispo diocesano la función de santificar en su iglesia propia, la Catedral y la Concatedral, sin olvidar nuestra colaboración en los aspectos que nos corresponden de las funciones episcopales de evangelización y gobierno. Para todo ello cuente con nuestra comunión, disponibilidad y oración». El deán también recordó que este año 2022 se celebra el IV centenario de la beatificación de san Pedro de Alcántara, patrono de nuestra diócesis.

D. Jesús Pulido Arriero ha dedicado unas palabras de agradecimiento a todas las autoridades asistentes y fieles, así como a todos aquellos que se encontraban siguiendo la ceremonia a través de los medios de comunicación. En la misma, bajo la dirección de Eulalio Acosta, ha puesto la nota musical la Coral Santa María de la Montaña.

En su homilía, el obispo de Coria-Cáceres ha destacado que las lecturas le venían «como anillo al dedo«: «Las lecturas de este domingo se prestan como anillo al dedo para ello, pues nos hablan de un punto central en la predicación de Jesús: el amor a los enemigos. Además, se encuentran en consonancia con el lema episcopal que he elegido: el ministerio de la reconciliación», explicaba el prelado. «Este mandamiento del amor a los enemigos es una novedad del cristianismo, que supera los contenidos de cualquier otra religión o filosofía. De hecho, no se encuentra fuera del Evangelio. Y este mandamiento es una consecuencia de la revelación de Jesús: que Dios es nuestro Padre. «Sed misericordiosos como el Padre es misericordioso»», añadía.

También ha querido abordar la difícil situación vivida con la pandemia, y la creciente secularización de la sociedad.

«Frecuentemente nos topamos con la indiferencia religiosa, no solamente de los que no tienen fe, sino también de muchos de nosotros que nos decimos cristianos, pero vivimos y organizamos la vida «como si Dios no existiera«, sin el distintivo cristiano de la cruz por fuera y del amor crucificado por dentro. Nuestra sociedad secularizada da por hecho que la fe es una cuestión privada, reservada, íntima que no tiene nada que ver con la vida pública. En cambio, la fe que vive del amor es un motor de entrega, de generosidad, de comunión, de colaboración -…. El XIV Sínodo diocesano, cuyas conclusiones y directrices quiero hacer mías desde el primer momento, buscó las formas más adecuadas para comunicar la alegría del evangelio en las circunstancias de nuestra diócesis de Coria-Cáceres», sentenciaba el obispo de Coria-Cáceres para atreverse a pedir «desde este momento, su ayuda para que, en la medida de lo posible, reavivemos la vida y la misión de la Iglesia. Será también un servicio para nuestra sociedad que en estos momentos está necesitada del motor de la esperanza y la solidaridad para superar la hondonada en que nos ha sumido a todos el coronavirus».

El prelado añadía que «Vengo a Coria-Cáceres con el deseo de sumarme a una Iglesia que está en marcha, con ganas de hacer mío el anhelo evangelizador que supuso el último Sínodo diocesano.»

Ha aprovechado la ocasión para reconocer que «Sé que tengo mucho que aprender, pero, mientras voy aprendiendo e integrándome, cada día convertiré en oración mis limitaciones para que el Señor las supla» y que pedirá por la diócesis y todos sus miembros para que «nos distingamos por ser acogedores y solidarios de modo que nadie se sienta extraño entre nosotros».

Para finalizar la ceremonia, se ha encomendado a la Virgen de la Montaña, interpretando su Himno junto a todos los fieles

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