Vivamos la sinodalidad Parte 3 c (nº 95-108)

3La toma de decisiones debe ir acompañada con la transparencia, la rendición de cuentas y la evaluación.

Transparencia, vinculada con la verdad, honradez, integridad, ausencia de segundas intenciones. No compromete el respeto a la intimidad, confidencialidad, protección de la dignidad y derechos de las personas. Cuando se viola la confianza, son los más débiles y vulnerables quienes sufren las consecuencias.

La transparencia asegura la fidelidad de la Iglesia a su misión y su ausencia provoca el clericalismo. La transparencia debe exigirse cuando: se trata de abusos (sexuales, financieros…); del estilo de vida de los pastores, los planes pastorales, los métodos de evangelización y el modo en que la Iglesia respeta la dignidad de las personas.

La autoridad está llamada a rendir cuentas a la comunidad, debe convertirse en una práctica habitual, porque es una herramienta educativa para cambiar la cultura de la Iglesia y sus instituciones, que necesitan estructuras y formas de evaluación periódica.

Las Iglesias locales deben poner en marcha procedimientos eficaces de rendición de cuentas y de evaluación participativa que garantice:

  • El funcionamiento eficaz de los Consejos de Asuntos Económicos.
  • La implicación efectiva del Pueblo de Dios en la planificación pastoral y económica;
  • La elaboración y publicación de informes: de rendición de cuentas económicas; del desempeño de la misión, promoción del acceso de los laicos a puestos de autoridad y su participación en los procesos de toma de decisiones.
  • Procedimientos para la evaluación periódica.

La participación de los bautizados en los procesos de toma de decisiones, la rendición de cuentas y la evaluación tienen lugar a través de los Sínodos Diocesanos, del Consejo Presbiteral, del Consejo Diocesano y Parroquial de Pastoral y de Asuntos Económicos, que. deberían ser obligatorios.

Habría que revisar: la elección de sus miembros; que puedan proponer puntos para incluir en el orden del día; mayor presencia de mujeres, jóvenes, pobres, bautizados comprometidos en la vida social, representantes de otras Iglesias…

Que se celebren con regularidad asambleas eclesiales a todos los niveles… y Sínodos diocesanos con mayor frecuencia.

“Si las parroquias no son sinodales y misioneras, tampoco lo será la Iglesia”

Secretaria Sinodal

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