Obispo de Mondoñedo-Ferrol: “Seamos capaces de concienciar, acompañar y dar dignidad»

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El obispo de Mondoñedo-Ferrol ha querido acompañarnos en nuestra diócesis para ofrecer una ponencia con un título muy sugerente: “El Evangelio de lo Social”.

Mons. Fernando García Cadiñanos, bienvenido. Un título el de la ponencia que a mí me sugiere Mateo 25. ¿Tiene algo que ver lo que nos enseña Cristo en este Mateo 25 con lo que quiere transmitir el obispo de Mondeñedo?

Pues sin duda, es descubrir cómo el Evangelio tiene una dimensión social por esencia que no se le puede renunciar y que tenemos que descubrir que el encuentro con Jesús no sólo es un encuentro que nos transforma personalmente y entra en una relación estrecha con el Señor, sino que nos lleva a una transformación de nuestras relaciones sociales con los hermanos y también nuestra implicación en la construcción del Reino, que es el proyecto de Jesús y en el que estamos todos implicados y convocados. Para eso rezamos cada día la oración del Padre nuestro: «ven a nosotros tu Reino».

En su ponencia indicaba que los cristianos tenemos una tarea que hacer, que es la de ser bálsamo, curar heridas en una sociedad donde las hay y muchas. ¿Dónde están las heridas de nuestra sociedad hoy en día?

Bueno, pues yo diría que la herida, una de las heridas fundamentales, es esa clave de la desvinculación de la que nos habla Caritas, esa clave de vivir en una sociedad donde cada uno vivimos demasiado aislados en nuestro mundo y donde el hermano y la indiferencia, como recuerda el Papa Francisco, pues es una concreta, vivimos demasiado encerrados en nosotros y al hermano nos importa poco y el hermano herido que nos complica la vida como al samaritano pues especialmente nos olvidamos de él. Precisamente por eso yo creo que la propuesta que Jesús nos hace es esa fraternidad entre nosotros y en esa fraternidad pues curar esas heridas que es la herida de la soledad, del aislamiento, de la desvinculación.

La violencia emergente en distintos países protagoniza las noticias y también la iniciativa legislativa popular (ILP) a favor de los migrantes en España. Dos temas en los que también la Iglesia se ha pronunciado abiertamente. El Papa Francisco ha pedido que pare la guerra y la movilización armada en el caso de Ucrania-Rusia, Israel-Irán y por supuesto en España, también se han manifestado las entidades de Iglesia a favor de que se vote en el Congreso esa ILP. ¿Ahí es donde tenemos también que estar los cristianos en la vida pública defendiendo los valores de la Iglesia?

Evidentemente, nuestra presencia es hacer realidad el proyecto de Jesús en la calle. Jesús quiere que nosotros seamos luz y levadura en medio del mundo. Y eso supone una presencia pública significativa, transformadora, de lo que en el mundo está causando y generando dolor, está generando división. Has presentado dos problemáticas o dos situaciones muy complejas, el tema de la guerra, del que muchas veces permanecemos al margen, porque quizás la guerra nos es como un poco lejana, pero sin embargo es bien cercana y la preocupación de la guerra hoy es una preocupación que tenemos que tomar en serio, esa situación de trabajar por la paz también en los pequeños espacios. Y la situación de los migrantes como esa nueva realidad de nuestro mundo y que tenemos que saber, acoger, recibir y desde esa clave vivir en esa fraternidad y en esa cultura del encuentro de la que Fratelli Tutti es un exponente.

Va a estar presente en la formación permanente de los sacerdotes en Coria. ¿Qué les va a transmitir o qué les va a pedir a nuestros sacerdotes de Coria-Cáceres? Es una diócesis también pequeña de la parecida, digamos, en dimensiones a la de Mondoñedo o Ferrol, en estructuras también y eminentemente rural.

Bueno, pues yo creo que la lectura que hoy reflexionábamos en la primera lectura de la Eucaristía, yo creo que es una clave de lo que les puedo transmitir cuando Felipe se acerca al eunuco y le pide al eunuco que haya alguien que le guíe para entender mejor las escrituras. Yo creo que los sacerdotes tienen esa labor de acompañamiento, de guía, y tienen que acompañar y guiar también en esa iglesia que quiere ser Iglesia Samaritana, pues al borde de los caminos para poner a las personas en el camino para levantarles y darles dignidad. En ese sentido pues la invitación es a que, como guías que estamos llamados los sacerdotes, acompañantes de la comunidad, tengamos esa sensibilidad social especialmente para que, viendo las heridas, las dificultades y los problemas de nuestro mundo, seamos capaces de concienciar, acompañar y dar esa dignidad que tanto necesitan. La clave comunitaria de nuestras comunidades, que sean comunidades acogedoras, misioneras, que desde ese sentido acojan a las personas y sean luz y esperanza para tantas personas.

Pues ojalá hagamos vivo ese mensaje del Evangelio, luz, esperanza, semillas en un mundo donde hay conflicto, división, problemática, pero tenemos que estar ahí siendo levadura en la masa como cristianos en el mundo. Muchísimas gracias por acompañarnos. Un saludo.

Gracias, un saludo.

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