ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

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El día siete de Julio, un grupo de sacerdotes, diáconos permanentes, con el Sr. Obispo, el Instituto Internacional del Corazón de Jesús y distintos grupos y miembros del Apostolado de la Oración de las parroquias de Coria, Aceituna, Villanueva de la Sierra, Valdeobispo, Torrejoncillo, Perales del Puerto y Villamiel, -todos de la Zona Norte de la Diócesis, acudieron a la Catedral de Coria para tener un momento de oración por la santificación de los sacerdotes. Respondieron a la llamada que anteriormente se había concentrado en la Concatedral de Cáceres, el día de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, teniendo todos el mismo fin y siguiendo los sentimientos del Papa San Juan Pablo II que instituyó esta fiesta, vinculada al Corazón de Jesús. En este rato de oración, se presentaron una serie de vivencias y realidades, muy dignas de tener en cuenta.

Don Francisco Cerro, nuestro Obispo, presentó al sacerdote al igual que a Jesucristo, como un pastor herido, siendo muchas nuestras heridas: la salud, el pecado, el cansancio: «Es el rey mendigo de amor, que convence a la gente, no está devaluado a pesar de que traten de presentarlo así y se le sigue queriendo en las parroquias. Lo que no se le acepta, tal como dice el Papa Francisco, es que sea soberbio y pesetero. El sacerdote es el manso y humilde de corazón que tiene que embestir ante muchas cosas; esto le margina, pero él tiene que hacer lo que dice, aunque también se sienta pecador».

Don Antonio, Delegado Diocesano del Corazón de Jesús, presentó el amor a Jesús desde la visión del Papa Francisco: «Los últimos papas han hablado del mismo y nos invitan al amor y devoción al Sagrado Corazón». Tuvo presente al actual Pontífice que, «partiendo de una experiencia de amor que brota del crucifijo, hace sentir amor por el ser humano».

A la hora de recordar a las distintas parroquias asistentes de la Zona, se tuvo en cuenta a los sacerdotes enfermos y mayores de la misma. E igualmente, se evocó la influencia del Padre Tarín, sacerdote jesuita, en los pueblos de la Sierra por su devoción al Corazón de Jesús.

La Eucaristía fue el centro de esta jornada, que hizo que todos los asistentes se sintieran contentos por el sentido de la misma, tal como se manifestó a la salida de la Catedral.

Román Fernández Martín

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