PABLO VI: TESTIGO DE FE EN TIEMPOS DIFÍCILES

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El 19 de octubre, coincidiendo con el final del Sínodo Extraordinario sobre la Familia, será beatificado el Papa Pablo VI.

Llamado Giovanni BattistaMontini, nació el 26 de septiembre de 1897 en Concesio, en la provincia de Brescia -Italia. Fue ordenado sacerdote en 1920, tres años después comenzó los estudios en la Academia Eclesiástica Pontificia y colaboró con la Secretaría de Estado, bajo el pontificado de Pío IX. Trabajó cinco meses como agregado a la Nunciatura apostólica de Varsovia, antes de regresar a Italia y alcanzar las licenciaturas en Filosofía, Derecho Canónico y Derecho civil. Entre 1925 y 1933, fue asistente eclesiástico nacional de la Federación Universitaria Católica Italiana -FUCI, antes de ser nombrado en 1937, sustituto de la Secretaría de Estado, donde trabajó estrechamente con Eugenio Pacelli -futuro Pío XII.

Durante la Segunda Guerra Mundial desarrolló una intensa actividad en la Oficina de información de la Santa Sede, sobre todo reuniendo noticias sobre soldados y civiles que combatían en el frente. Tuvo un papel significativo también en la asistencia que la Iglesia prestaba a los refugiados.

El 1 de noviembre de 1954, fue nombrado arzobispo de Milán, donde trabajó por buscar el diálogo y la conciliación entre todas las fuerzas sociales. El 15 de diciembre de 1958, San Juan XXIII lo nombró cardenal.

El día 21 de junio de 1963, fue elegido Obispo de Roma y sucesor de San Pedro. Su pontificado no fue en absoluto fácil, sobre todo por la creciente dificultad en las relaciones entre la Iglesia y el mundo, que se encaminaba hacia un extendido proceso de secularización. Condujo a término el Concilio Vaticano II, mostrando una gran capacidad de mediación, garantizando solidez doctrinal y la necesaria actualización de la Iglesia. Fue el primer Papa que viajó en avión y que se desplazó a todos los continentes, empezando por Tierra Santa en 1964. En aquella ocasión abrazó al Patriarca ortodoxo Atenágoras I. Entre los demás viajes de Pablo VI están la visita a las Naciones Unidas, a Fátima, a Ginebra, a Bogotá, a Uganda. En 1970 viajó a Asia oriental, Oceanía y Australia.

Fue el Papa que instituyó formalmente el organismo el Sínodo de los Obispos, favoreciendo una mayor colegialidad, y el que abolió el índice de libros prohibidos. En 1967 anunció la institución de la Jornada Mundial de la Paz, que desde ese momento se celebra el 1 de enero de cada año.

En sus siete Encíclicas trató, entre otras cosas, el tema del celibato sacerdotal y las complejas cuestiones del control de los nacimientos y la contracepción, la devoción a la Virgen María, la Eucaristía, diversos temas sociales y la misión de la Iglesia católica en el mundo.

Bajo el pontificado de Pablo VI nacieron diversos organismos de la Curia Romana, entre los que se encuentran la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales -que luego se transformó en Consejo Pontificio, el Secretariado para los no cristianos y el de los no creyentes, el Consejo Pontificio para los laicos, la Prefectura de la Casa Pontificia, la comisión Teológica Internacional, y la transformación del Santo Oficio en Congregación para la Doctrina de la Fe.

Falleció el 6 de agosto de 1978, fiesta de la Transfiguración del Señor. La causa de beatificación se abrió el 11 de mayo de 1993 por deseo de San Juan Pablo II y duró cerca de veinte años. El 20 de diciembre de 2012, el Papa Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto relativo a las virtudes heroicas del Siervo de Dios, que desde aquel momento ha recibido el título de «Venerable».

Con su vida y con su magisterio, el Papa Pablo VI «ha testimoniado siempre la conciencia de que la Iglesia, en cuanto esposa y madre, debe buscar constantemente realizar la voluntad de Dios, de modo que viva solícita hacia los últimos y los desorientados; atenta a la duda de los lejanos; abierta al diálogo con el mundo laico; prudente con los que quieren apresurar o retrasar sus tiempos y resoluta en afirmar la verdad de la Palabra de Dios» –P. Marrazzo.

Recientemente el Papa Francisco ha resaltado tres aspectos fundamentales del testimonio y de la enseñanza del futuro beato: el amor a Cristo, el amor a la Iglesia y el amor al hombre.

Javier Romero Rodríguez

Párroco de Arroyomolinos y Valdemorales

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