PASTORAL DE LA SALUD Y ECOLOGÍA INTEGRAL: Salud para ti salud para ti casa -1Sam 25 6 Pascua del Enfermo 2017

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Celebración de la Eucaristía con motivo de la Pascua del Enfermo. Viernes 26 de mayo 20.00. Parroquia de la Sagrada Familia. Organiza Delegación de Pastoral de la Salud

La Pascua del Enfermo -VI domingo de Pascua acoge este año la invitación del Papa Francisco en la encíclica «Laudato si». En ella nos pide que cuidemos y trabajemos por la prevención de las enfermedades estando atentos a los riesgos del entorno natural o social que puedan causarlas y promoviendo acciones o

actitudes que puedan ayudar a tener más salud personal y comunitaria.

  1. «Laudato si» nos cuestiona:

«Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas. La exposición a los contaminantes atmosféricos producen un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras» -n. 20

«Hay que considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. -… Muchas veces se toman medidas solo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas» -n. 21.

  1. Y nos llama a la responsabilidad:

«Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo» -n. 29

«La acción de la Iglesia no solo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger a todo el hombre contra la destrucción de sí mismo» -n. 79

La palabra del Papa nos reclama una renovación de la Pastoral de la Salud que, superando el dolorismo, se plantee en positivo la prevención de la enfermedad y la promoción de la vida: estar atentos a los riesgos sanitarios que están presentes en nuestro entorno, y promover acciones sanitarias que ayuden al cuidado de la salud, de todos y cada uno.

Este tema de reflexión y de sensibilización estará muy presente en la Jornada Interdiocesana de agentes de Pastoral de la Salud que se celebra este sábado día 20 de mayo en el Real Monasterio de Guadalupe.

La Pascua del Enfermo es una buena ocasión para que en nuestras parroquias tomemos conciencia de la situación de tantos enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan a su cuidado, comenzando por los familiares, los agentes sanitarios y voluntarios.

La familia, ¡Qué gran papel el suyo! Y ¡qué difícil a veces! Debemos reconocer y valorar siempre su entrega, su testimonio, pero también cuidarles pues muchas veces, los familiares de los enfermos, necesitan apoyo, cercanía, escucha y ayuda para vivir de manera sana, humana y cristiana la enfermedad de su ser querido. Ellos son el rostro diario de la misericordia junto al enfermo.

La Pascua del Enfermo puede renovar en cada una de nuestras comunidades la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible ese puente esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados.

Pidamos a la Virgen María, en este mes particularmente dedicado a ella, la gracia de saber ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero también lleva consigo un don que compartir con los demás.

Con motivo de la Pascua del Enfermo quiero expresar mi gratitud los agentes de la Pastoral de la Salud de la diócesis, a los Ministros extraordinarios de la Eucaristía, a todos los consagrados y consagradas que se dedican al servicio de los enfermos y necesitados, a la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes y al Centro Escucha «San Camilo», que trabajan tan admirablemente en este ámbito, y a todas las familias que cuidan con tanto de amor a sus familiares enfermos.

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