“Las personas de Centro Vida viven micro duelos. Reconstruir se hace complicado”

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#HazMemoria #HMCaridad

La psicóloga Laura Guerra colabora con el Programa Personas sin Hogar del Centro Vida, de Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres

El «Centro Vida» es un alojamiento de Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres dentro de su programa para personas sin hogar. Este centro de acogida temporal atiende mayoritariamente a hombres solos, desarraigados sin apenas vínculos familiares, en situaciones precarias por falta de ingresos.

La finalidad del centro es la de tratar de ayudar a las personas de una forma integral para intentar solucionar sus problemas. En este acompañamiento donde también se conoce su estado emocional y psicológico, es cuando Cáritas repara en que son varios los casos que requieren de algún tipo de ayuda específica para poner en orden sus vidas.

De las circunstancias en las que se ven atrapados esas personas, y que en el ámbito de su salud mental precisan de un apoyo para superar las dificultades, es buena conocedora Laura Guerra, que lleva una década vinculada a Cáritas. Primero lo hizo como voluntaria, siendo estudiante, acompañando por las tardes las actividades y salidas de los participantes del programa del Centro, pero ya desde 2016 lo hace como psicóloga clínica.

¿Cuáles son las situaciones de salud mental que presentan las personas que acuden al Centro Vida?

Normalmente, los trastornos más frecuentes se relacionan con cuadros depresivos, situaciones de ansiedad. También se presentan trastornos por el abuso de sustancias, en particular con el alcohol, y luego de sustancias psicoactivas. Vemos, además, algunos casos de  trastornos de personalidad y trastornos delirantes.

¿Qué tipo de circunstancias acompañan a las personas que acuden al Centro?

Las personas que vienen al Centro Vida llegan con su mochila cargada de experiencias totalmente traumáticas. Situaciones súper difíciles. Muchas veces nos encontramos ante familias disfuncionales, con la experiencia de una infancia dura. De ahí, van surgiendo problemas familiares y sociales de calado, como son el desempleo, problemas de vivienda, falta de recursos económicos. Las personas que acuden al Centro Vida van viviendo como micro duelos, porque dejan atrás muchas pérdidas. Así que reconstruir todo eso se hace más complicado.

¿Cómo es el acercamiento a personas tan vulnerables como es el caso de las personas sin hogar?

Al principio vives un poco el estigma, te acercas con precaución, con miedo. ¿Qué voy a encontrar? ¿Cómo va a ser? Muchas veces se viene con lo que escuchamos fuera. Luego, poco a poco, compruebas que no es peligroso, que se trata de establecer relaciones humanas. Una relación que surge porque necesitan tu ayuda.

¿Qué te aporta personalmente este trabajo? ¿Qué perspectiva te ha proporcionado?

Este es un trabajo realmente pasional y vocacional. Estoy muy contenta con todo el desarrollo, con todo lo que me enseñan día a día, porque también aprendo muchas cosas de ellos: eso es lo que realmente me motiva a venir aquí, te gratifica mucho a nivel personal.

Acabas por valorar las cosas de otro modo, considerar lo que tienes, no siempre tenemos mucho derecho a quejarnos. Aquí conocemos a personas que se presentan totalmente derrotados por todo lo que han sufrido, a veces perdiendo su propia dignidad. Cuando los ves a ellos, también te desnudas tu a nivel emocional, y no puedes dejar ya de mirar las cosas de distinta manera.

¿Está estigmatizada la enfermedad mental?

Sin lugar a duda. Cuerpo y mente están relacionados, y debemos darle la misma relevancia, la misma importancia. Con la misma naturalidad con que tratamos la enfermedad física, la patología física, tenemos que hacer con la patología mental. Se ve claro acudir al dentista cuando duelen las muelas, pues acudir al psicólogo se debe ver de la misma forma que cuando visitas a otro especialista. En la consulta aún aparecen personas con miedo a lo que se van a encontrar. Se esperan un diván y un proceso un poco pasivo, con esa imagen de la psicología clásica. Y no tiene nada que ver porque las cosas han cambiado. Tenemos que normalizar, tenemos que romper mitos, esa es la línea. Precisamos más respaldo, revisar los planes de intervención y de actuación. Se debe aportar más recursos, más ayudas a esta área, con más especialistas y mayor soporte.

¿Aporta algo la fe en la salud mental? ¿Es positiva en estos procesos?

Sin duda. Por supuesto que ayuda. Cultiva nuestra parte espiritual. Nos ayuda a tener un estado de salud mucho más óptimo; sirve como fuerza, como motor, como impulso.

La fe puede ayudar en los procesos en los que las personas lo están pasando mal, cuando atraviesan circunstancias difíciles y anímicamente no se encuentran bien.

Por otro lado, hay más entidades, asociaciones, organizaciones que trabajan con personas sin hogar, pero desconozco cómo es su labor en profundidad. Pero en este campo de atención a las personas sin hogar hay que reconocer la labor de la Iglesia.

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