Que nuestros ancianos se sientan como en su casa. Residencia Nuestro Hogar de Brozas

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Continuando con nuestro recorrido por las instituciones sociocaritativas de la diócesis de Coria-Cáceres, hoy nos acercamos a la realidad de la Residencia de ancianos «Nuestro Hogar» de Brozas, con una capacidad de 46 plazas. Es una Residencia mixta y en la actualidad están ocupadas 35. El nombre de esta residencia lo dice todo: Nuestro Hogar». Y es que este es el reto: que los mayores se sientan como en su casa. «Nuestro mayor deseo, y en ello gastamos nuestras energías, es que nuestros ancianos se sientan como en su casa, en un ambiente familiar. Nuestro ideal es hacer de nuestro entorno un ambiente lleno de calor y amor entrañable que les ayude a vivir felices«, explica Emilia Pizarro, la directora de la residencia. Una particularidad de este centro es la longevidad de sus usuarios: «La edad de nuestro mayores actualmente es alta, entre 90 y 101 años, pocos hay que estén por debajo«, matiza Pizarro.

El Instituto Secular Hogar de Nazaret, con 4 miembros, se encarga de la Dirección del Centro, compartiendo las alegrías y los sinsabores del día a día ya que viven con ellos Ana, Quintina, Emilia y Esperanza. A estas cuatro mujeres les acompañan 13 seglares en las tareas de limpieza, cocina, lavandería y atención integral a los mayores.

«Dentro de nuestra casa reside, en régimen interno, un voluntario, el cual realiza múltiples tareas. También prestan su servicio de forma voluntaria varias personas en tareas y tiempos esporádicos«, cuenta Emilia.

La escasez de recursos económicos es uno de los problemas principales de las residencias de nuestra diócesis, ya que muchos mayores no pueden asumir todo el coste de los servicios y la diócesis compensa esas deficiencias en los casos de necesidad. Esta circunstancia no es ajena a esta residencia, las plazas vacantes hacen que los ingresos disminuyan, manteniéndose el gasto general en las partidas comunes. «Todo esto supone también unos recortes en la calidad de vida de nuestros residentes«, añade Emilia que reconoce que a veces es difícil realizar algunas mejoras por la falta de recursos económicos y humanos. En cuanto a los voluntarios, consideran que son un potencial muy necesario. «Todos teníamos que ser conscientes de que estos centros necesitan de nuestras manos, nuestro tiempo y nuestras ganas de estar con ellos, aunque solo sea para escucharles«, clama la directora.

«En este Año Jubilar – dice el Papa Francisco en la bula Misericoridae Vultus- que la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Y nunca se canse de ofrecer misericordia».

El día comienza tras levantarse, con aseo y desayuno. Paseo por jardines y espacios libres. A las 11.00 h Eucaristía por televisión para los que quieren, a las 12.00 h rosario, ocio y a las 13.15 h comida. Después de la comida, la siesta que da paso a la merienda y a las 18.30 h la Celebración de la Palabra. La Eucaristía únicamente se celebra los domingos. La cena es a las 20 h, algo de ocio y descanso. Los mayores practican una vez a la semana gimnasia adaptada y algunos juegos. Algunos son aficionados a la lectura y otros realizan manualidades.

Cabe destacar el Día de Puertas Abiertas que Cáritas Parroquial de Brozas organiza cada año en Septiembre, siempre con un matiz diferente. «Este año, por ejemplo, -cuenta Emilia- durante la mañana se impartió una conferencia sobre la historia de la casa. Después se compartió una merienda y la tarde fue organizada con diferentes actividades lúdicas como la participación de grupos de bailes del pueblo«. Este día de Puertas Abiertas supone un ambiente de cercanía y de encuentro entre la Residencia y el pueblo, «nuestros mayores pasan un día especial y diferente«.

Lorena Jorna

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