Retiro de familias: No hay matrimonios perfectos pero sí puede haber matrimonios santos

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Unas 40 personas se reunieron en la Ermita de San Benito y San Blas de Casar de Cáceres este sábado 5 de marzo, convocadas por la Delegación de Familia y Vida de la diócesis en su Retiro de Familias. Los adultos, procedentes de Cáceres, Casar de Cáceres, Eljas, Coria y Valencia de Alcántara, reflexionaron sobre la misión y la identidad del matrimonio mientras los niños disfrutaban de juegos y convivencia gracias a los voluntarios encargados de su cuidado. El delegado de familia de la Diócesis de Coria-Cáceres, Ramón Piñero, les acompañado durante la jornada que comenzó a las 11.30h y terminó a las 18:30h.

Tras los laudes, el delegado de familia impartió una charla en la que recordó que los matrimonios deben poner también sus dones y su vocación al servicio de la transmisión de la fe, en la propia familia y en las «periferias», donde se encuentran otras familias que todavía no creen, que no han conocido la Palabra de Dios. Piñero recordó que la aspiración de un matrimonio es la santidad, no la perfección: «No hay matrimonios perfectos, pero sí puede haber matrimonios santos«.

Después, durante la exposición del Santísimo, en la reflexión guiada, se pidió a los matrimonios que aprendiesen a no ver a la pareja como un rival, a poner el acento en aprender a mirar con la perspectiva del otro y a reconocer la presencia de Dios en las palabras de la pareja. No endurecer el corazón. No podemos solos. Necesitamos de Dios. Otra parte se centró en la coherencia, en la responsabilidad de ser imagen de Dios en el mundo de hoy: «a veces somos poco coherentes con los deberes de nuestra vocación matrimonial. Que vivamos con fidelidad los detalles pequeños del día a día«. En el altar todos los cansancios, los desánimos y las dificultades -el consumismo, la educación de los hijos, el trabajo, la enfermedad…. Al finalizar este momento, las familias se arrodillaron ante la custodia para recibir la bendición. También se celebró un Vía Crucis -en el que cada familia leyó una estación- y una Eucaristía preparada entre todos en la que se rezó especialmente por José Joaquín y Arrate que cumplían 10 años de matrimonio.

Oramos por todas las familias participantes y por todas las familias de la diócesis que sigan siendo reflejo vivo del Amor de Dios y escuelas de fe.

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