ROBERTO Y OBED: “Los sacerdotes del Año de la Misericordia los sacerdotes del Sínodo”

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GALERíA DE IMáGENES

Obed Osías y Roberto Chaves, han culminado su preparación al sacerdocio en una sentida celebración de ordenación este domingo 26 de junio. A las 18 horas, en una repleta Concatedral de Santa María de Cáceres, con representación de todos los estamentos diocesanos, los hasta hoy diáconos, han aceptado la llamada de Jesucristo.

Don Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres, les ha recordado que se trataba de «una vocación a la libertad, al amor. En la primera lectura lo escuchábamos: somos libres. Habéis decidido seguir a Jesucristo en libertad. Vais a ser instituidos sacerdotes en el Año de la Misericordia y vais a ser los sacerdotes del Sínodo, un momento muy importante para la Diócesis«.

En toda la celebración y en la propia homilía, el obispo ha querido tener muy presente la madre de Obed, gravemente enferma. Por su recuperación ha orado toda la diócesis.

«Estoy convencido de que primero el sacerdote debe recostar su cabeza, descansar en Jesús. Jesús dice en la lectura de hoy que él no tiene dónde recostar la cabeza, pero sí que la tiene, y es en el seno del Padre» ha comenzado su homilía el obispo. «Si ponéis vuestro corazón en Cristo seréis las personas más libres del mundo», ha sentenciado el prelado diocesano. «Para el sacerdote tiene que ser su alegría y su descanso, reposar la cabeza en Jesús. El Papa Francisco se lo decía a los sacerdotes de Nápoles, si no se mira a Jesús se mira a otras cosas… Entra el descontento y una persona que está amargada amarga a los demás, no tiene paz y no puede transmitirla. Uno no puede ser libre si no mira a Jesucristo, si no descansa en Cristo y recuesta su corazón en él. La Madre Teresa dijo que el secreto de su vida era Jesucristo».

«¿Esto como se vive?» se plantea el prelado diocesano. Y ofrece tres claves válidas para los nuevos sacerdotes y también para todo el presbiterio.

La libertad de los pobres. No tener riquezas. «El cristiano, seglar religioso o sacerdote, no tendrá futuro ni presente si busca la riqueza. «Yo necesito pocas cosas y lo poco que necesito, lo necesito poco» dijo San Francisco de Asís» recuerda Cerro.

La libertad de los afectos. «Deja que lo muertos entierren a sus muertos», dice Jesucristo en el Evangelio. «Hay que tener disponibilidad a lo que diga el obispo, o en el caso tuyo Obed, a lo que te diga el superior general». El prelado diocesano ha recordado entonces lo que le dijo un sacerdote realizando ejercicios: «Cada vez que obedecemos nos enriquecemos, cada vez que desobedecemos nos empobrecemos», sentencia Cerro. «Hasta para este momento hoy, necesitamos pan y vino, una intermediación muy pobre, las mediaciones son necesarias, Cristo así lo ha querido», añade.

Libertad de la fraternidad sacerdotal. «La fraternidad es tan esencial que sin ella no vivimos nuestro sacerdocio, y no hacemos bien a nadie. Una comunidad fraterna, trabajar todos juntos. Ir a los arciprestazgos, a los retiros, a lo que proponga la diócesis…» El obispo les ha pedido esa disponibilidad y que vivan en sintonía con sus hermanos sacerdotes de la diócesis.

Durante la celebración, tras la homilía, se viven, como en cada ordenación sacerdotal varios momentos destacados.

El candidato a sacerdote, se postra en el suelo en señal de humildad y de súplica, mientras, se canta la letanía de los Santos. Posteriormente, tiene lugar la plegaria sacerdotal, en la que el obispo impone las manos sobre el candidato. Es el momento en que el Espíritu Santo, desciende por medio del sacramento, -acción sacramental al ordenado. Todos los compañeros del presbiterio también le imponen las manos.

Una vez revestidos como sacerdotes, sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma, y el obispo les entregó después el cáliz y la patena. Finalmente, el rito de ordenación sacerdotal terminó con el momento de la paz, donde Obed y Roberto se dirigieron a todos sus compañeros, quienes tras el obispo, abren sus brazos para acoger a un nuevo miembro en el presbiterio.

Una celebración en la que el obispo pidió a los presentes su colaboración con el nuevo seminario diocesano, cuyas obras culminarán próximamente, y que acogerá a la familia del seminario y a toda la diócesis, siendo mucho más accesible y más cercano todavía. -toda la información de la obra en unseminarioabierto.com

Pues hoy la familia del seminario, en este domingo 26 de junio, ha vivido con intensidad esta «primavera» para la Iglesia Diocesana, que ha querido acompañar a estos dos nuevos sacerdotes.

Les deseamos que cumplan su misión con alegría y vocación de servicio.

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