Se levantaron y se pusieron a caminar

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Convocados por la Delegación de la Pastoral Juvenil, el fin de semana del 21 al 23 de octubre, un grupo de 22 jóvenes de diferentes edades, se “levantaron y se pusieron a caminar” con el deseo de peregrinar hasta Guadalupe, para poner como cada año en el corazón de nuestra Madre, todos sus anhelos, proyectos, incertidumbres… Y lo consiguieron, volvieron a hacer que un fin de semana cualquiera se convirtiera en un fin de semana extraordinario y especial, por todo lo vivido y compartido.

Caminar, hacer nuevas amistades o reencontrarse con otras, la timidez inicial, las risas, los juegos, el cansancio, la oración, las confidencias…, y sobre todo compartir la fe, incluso con jóvenes que han peregrinado pero que aún no han experimentado el amor de Dios en sus vidas, que ni siquiera lo conocen.

El sábado les acompañó nuestro Obispo Don Jesús, “vivimos un momento muy especial con la celebración de la Eucaristía y la comida compartida con él. Su presencia significó mucho para los jóvenes pues se sintieron valorados y queridos dentro de nuestra Diócesis, entendieron que son muy importantes dentro de la Iglesia, que se cuenta con ellos”, explica M. Castillo Abad. Delegada de la Pastoral Juvenil.

Pero el mejor testimonio de lo vivido es el de los propios jóvenes: “Podría definir esta peregrinación con una sola frase: ‘Al cielo se llega en equipo’. Y es que hemos sido un gran equipo de jóvenes llenos de fe o que la buscan. Jóvenes llenos de paz por saber que Dios está en nuestro equipo, jóvenes que viven su vida con los pies descalzos, jóvenes humildes con ganas de vivir experiencias como estas que nos recuerden que nuestro mayor tesoro es tener a Jesús en nuestras vidas y a María como compañera de camino. Sí, jóvenes que le ponen corazón a todo. Ha sido una experiencia muy enriquecedora en la que no han faltado los abrazos llenos de cariño, las miradas sinceras, las canciones llenas de sentimiento. Gracias a todas las personas que han hecho posible esta peregrinación, a la Pastoral Juvenil por darnos la posibilidad de vivir esta experiencia, y por supuesto, gracias siempre al cielo.” (Irene 21 años)

Con todas estas emociones en el corazón, terminaron en Guadalupe la primera etapa de su camino de este curso, y llegaron a los pies de nuestra Madre para celebrar la Eucaristía. “Porque en el centro de todo siempre está el Señor. Pero tenemos que seguir peregrinando con la mochila de nuestras vidas, y seguir avanzando desde la Pastoral Juvenil con nuevas actividades que ayuden a los jóvenes a conocer a Cristo, acompañándolos para que se encuentren con Él y ayudándolos a crecer en la fe”, detalla Abad, quien quiere dar las gracias a los jóvenes, por su generosidad, alegría, respeto y generosidad, a Don Jesús por su cercanía y cariño, y a las personas que ayudaron en la logística y que hicieron posible esta peregrinación..

Y así, caminando de la mano de María esperan llegar hasta la meta marcada: vivir en agosto la JMJ en Lisboa, con el Papa y con jóvenes de todo el mundo. “Jóvenes que buscan lo mismo, jóvenes que quieren gritar que lo mejor que les ha pasado es encontrarse con Cristo, que el mayor tesoro que pueden desear es tener a Jesús en sus vidas y a María como compañera de camino”, concluye la delegada de juventud.

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